06 junio, 2011

Lágrimas de cebolla

Ella pelaba cebollas en la cocina cuando oyó la llave en la puerta, luego su andar dando tumbos. Dos lágrimas le desbordaron los ojos. Él se acercó desafiante a tomar lo que era suyo. Demasiado cerca. Sólo se giró para protegerse, pero la mano se le fue en busca del corazón que una vez latió por ella. Lo encontró sin dificultad, blandamente. Era un viejo conocido, se sabía bien sus tonos, últimamente tan amargos.
Después, ya sin prisa por terminar la comida, se tumbó a fumar en el sofá: tendría que limpiar todo aquello.