26 junio, 2011

Malas fotos, excelentes conciertos

De vez en cuando se conjugan los astros para proporcionar una noche extraordinaria.
En esta ocasión, los astros que brillaron en la noche de Santa Cruz lo hicieron con fondo de guitarras eléctricas y blues.
Three Bones abrió el concierto.
Una hora de blues y rock, maestría y ritmo fue calentando el ambiente y nos fue entusiasmando, preparando el camino para el plato fuerte de la noche: Zac Harmon.
Pero debo decir que, si bien Three Bones eran los teloneros, su calidad los hizo merecedores de mayor protagonismo. La guitarra de Álvaro Dalloz, respalda por la impecable labor de Miguel y Fisco Ponce al bajo y a la batería, alcanzó cotas de
virtuosismo y nos hizo vibrar con solos espectaculares.

Three Bones dieron paso al veterano bluesman nacido en Jackson, Mississippi, Zac Harmon, heredero de leyendas del blues como Elmore James.

Zac Harmon nos ofreció un recital de blues, rock, algún reggae y toneladas de energía.

Incansable, Zac Harmon llenó el aire con su voz profunda y su entusiasmo contagioso, rompió las cuerdas de su inseparable guitarra blanca –que solo reemplazó el tiempo estrictamente necesario para que colocaran otra cuerda–, nos llevó hasta las Puertas del Cielo –Knockin’ on Heaven’s Door–, hasta su Jackson natal y se despidió pidiéndonos que no llorásemos –No woman no cry.
Una noche para no olvidar, aunque las fotos no le hagan justicia.

Crítica: Ana Joyanes