21 junio, 2011

Solo palabras...


Te levantas igual que te acuestas, preso de mundos imaginarios. Escribir, solo palabras. Yo quisiera ser artesano, soldador, sastre, un sencillo costurero de monemas. Poder juntar vocablos, pegarlos, acoplarlos, aparearlos, unirlos, enlazarlos, entretejerlos. Ser perito en lunas, que diría el poeta. Titiritero, juglar, malabarista de dicciones. Ser un funambulista, un acróbata, un equilibrista de las letras, balancearme siempre, eterno, entre grafías. Hacer desaparecer comparaciones, eclipsar atributos, deslucir características. Ser un cazador, un domador, un lacero, perseguidor de epítetos, metáforas, alegorías, parábolas. Ser músico, y poder componerlas, una detrás de otra, para que suenen como una dúctil melodía, decir “llora la noche, gime la luna” en clave de sol. Cleptómano, ladrón, cuatrero de signos. Poder ser un mago, un predigistador, un ilusionista de fonemas, y sacar de la chistera alocuciones, adverbios, adjetivos silenciosos. Quizás un payaso, socarrón, burlón, irónico, carcajearme de los vocablos, como ellos se ríen de mí. Mordaz, sarcástico, virulento. Crepúsculos colmados de expresiones. El ocaso saturado de
fonemas. Amaneceres adjetivados. Solo palabras sobrevolando tu mente. Libres, independientes, emancipadas, autónomas, soberanas, alteradas, desquiciadas, desordenadas, aturdidas. Ácratas. También sin sentido. Palabras crispadas, socarronas, tímidas, mentirosas, astutas, cínicas, tramposas, estafadoras, gráciles, primorosas. Anhelas crear, concebir, engendrar, imaginar, idear, forjar. Inventar historias, versos, poemas, microficciones, leyendas, relatos, cuentos. Universos helicoidales, realidades poliédricas, vidas paralelas. Destellos, chispas, envites, impulsos, fantasías. Pensamientos inacabados.Sólo palabras. Si pudiera enfrentarme a ellas, a pecho descubierto, sin abalorios, sin disfraces, sin eufemismos, sin tapujos, yo y ellas en un duelo quimérico. Quisiera ser tantas cosas, escritor, cuentista, rapsoda. Pero sólo soy un aprendiz, un escueto novicio de las letras. Principiante, becario de voces. Un lacónico auxiliar de verbos. Pasante de sílabas. Un seminarista de la literatura. Un simple asistente de palabras. Un mozo en el almacén del vocabulario, burdo, tosco, rústico. Las palabras son como la vida: me dan respeto, me someten, me abruman, me zarandean, me incomodan. Estremecen mi ser, me llenan de desasosiego, me turban. Me río, lloro, suspiro por ellas. Me conmueven, me apasionan. Otras veces, demasiadas, las presiento y cautivo del pánico, me invade el miedo. Las palabras son veneno, y también son medicina. Se oscurecen mis ojos. Música celestial. La noche vence al día. Me somete sigiloso el sueño, por fin seré temporalmente un ser dormido, libre, indultado de palabras.




Autor: Xavier Blanco
Narración: La Voz Silencisa