28 agosto, 2011

Crisis


A las ocho y media de la mañana la cola ya era infinita, una cadena cuyos eslabones se soldaban más fuertes a la cruda realidad. La oficina de empleo estaba situada en una calle del antiguo barrio latino, adoquinada y flanqueada por edificios de solera. El silencio reinante irrumpía en los corazones como una ola fría que helaba el alma y la esperanza. Nadie tenía prisa ni intentaba colar el turno.
El sonido de unos pasos firmes y rápidos que se acercaban a la cola de las horas muertas, atrajeron la atención de todos. Una silueta de aspecto infantil se paró al comienzo de la insana culebra. Lo que más llamaba su atención era un enorme lazo rojo sobre un pelo castaño terminado en unos tirabuzones que enmarcaban un rostro dulce de grandes ojos profundos y labios como cerezas frescas. La vestimenta resultaba extraña y algo ridícula, pero estaba impecable: un pichi azul cielo sobre una exquisita camisa de batista, unos calcetines del mismo color que el vestido resaltados por unos zapatos rojos brillantes.
-Buenos días-dijo- ¿Es aquí donde dan trabajo?
Los asombrados penitentes laborales no daban crédito
a lo que estaban viendo, el primero de la cola contestó:
- Trabajo, lo que se dice trabajo no es que den; pero si guardas cola cuando llegue tu turno formarás parte de un mundo laboral que no existe.
- ¿Cola? - contestó el extraño personaje- ¡No tengo tiempo para guardar cola.¡Tengo que trabajar! Por favor me dejaría usted pasar? Sólo me llevará unos segundos.
 Al decir esto, un diminuto yorkshire apareció de entre los brazos de la chica, arrugó su hocico mostrando unos colmillos nada despreciables para su tamaño y sus ojillos brillaron tomando un tono rojizo. Por su apariencia se notaba que no había comido carne en varios años. La cabeza de la cadena calibró la situación y llegó a la conclusión de que era mejor dejarlos pasar ante la sospecha de tener que soportarlos un minuto más.
-Está bien -dijo en un suspiro el primero de ellos -por mí puedes pasar.
La chica dio las gracias y entró en el edifico que en otros tiempos sirvió de hospital. Se acercó a la ventanilla de demandas de empleo y tosió.
El funcionario levantó la vista sobre sus gafas de cerca. Llevaba más de veinte años como funcionario del INEM y jamás había visto algo semejante.
- ¿En qué puedo ayudarla? -dijo.
-Pues está claro, ¿No es aquí donde dan trabajo? Pues quiero trabajo, mejor dicho, quiero cambiar de trabajo.
-Muy bien-. Contestó el funcionario- lo que desea es una mejora de empleo. Dígame su nombre, apellidos, en qué trabaja y los motivos para querer cambiar de empleo.
-Me llamo Dorothy Gale , trabajo en la tierra de Oz desde el año 1900 y el motivo de querer cambiar de trabajo es que estoy hasta el lazo de cantar el "Somewhere Over the Rainbow ". Estoy harta de este vestido y estos zapatos rojos; ¿A nadie se le ha ocurrido que en más de un siglo me han crecido los pechos y los pies? ¡Me aprieta todo ¡¡Me duele todo ¡¡Y estos malditos tirabuzones ¿Usted ha visto que alguien hoy en día lleve tirabuzones? Por no hablar de mis compañeros de trabajo:

 Un hombre de lata que tengo que engrasar cada cinco minutos, y entre usted y yo; desde hace unos años más por las partes bajas que por el resto del cuerpo, porque, según él, se atora. Un hombre de paja al que he repetido mil veces que debe seguir el camino de losas amarillas y no se entera. Y para colmo, un león que dice ser un cobarde, pero que más bien es un pillo que finge tener miedo para esconderse bajo mi falda. ¿Le parecen motivos suficientes, señor calvo con kilos de más?
El funcionario no daba crédito a lo que estaba oyendo- me llamo Filiberto-dijo algo tímido.
¡Ohh! ,Lo siento -contestó Dorothy- cada uno tenemos nuestros problemas. El caso, señor Gilberto..
-Filiberto, me llamo Filiberto - interrumpió el funcionario.
 Eso he dicho, Filamento. -El funcionario suspiró resignado- Como le iba diciendo, la bruja del norte me ha enseñado un folleto de los trabajos que hacen las chicas hoy. He visto a una tal Lara Croff, que viste monísima: pantalones cortos , ¡Muuuuy cortos !, camisas ajustadas y escotadas, lleva pistolas en los muslos , da saltos enormes , el pelo recogido en una maravillosa trenza, pega patadas a todos los hombres paja del mundo, es inteligente , guapa y sobretodo: ¡No tiene que cantar constantemente ! . He decidido que quiero ser otra Lara croff. Un ligero ladrido del yorkshire cerró el argumento.
 Filiberto seca el sudor de su frente mientras imagina el maravilloso día en que su jefe le regala un reloj de oro como agradecimiento a los años de servicio durante la fiesta de su jubilación. Vuelve a su ordenador e imprime una tarjeta de mejora de empleo.
-Aquí tiene, señorita Gale, su mejora de empleo. En cuanto tengamos una oferta que se adapte a su demanda nos pondremos en contacto con usted.
- ¿Ya está? -dijo Dorothy sorprendida- ¿Tan fácil? ¡Ohh, gracias , gracias, señor Undalberto!.
Dorothy agarró temblorosa su tarjeta de empleo y salió del edificio observando con admiración aquel trozo de papel que cambiaría su vida. Caminó por el centro de la calzada sin oír el estruendo de pitidos procedentes de la larga cola de conductores que siempre llevan prisa.
- ¿Ves Toto? -dijo- ¡Mira este papel ¡Es la puerta a la libertad ¡ . Es el sueño de toda chica moderna: Fama, riqueza... Es caminar por la vida con un enorme trasero y una gran delantera. Seré el objeto del deseo de todos; idolatrada, venerada y admirada. Conseguiré imitadoras, fans enloquecidos que me enviarán flores y regalos caros. Toto, míralo bien. En este papel se esconde una nueva Dorothy Gale. Dentro de muy poco, dejaremos esa horrible granja de Kansas y nos mudaremos a una X-BOX.Pero antes quemaremos estas malditas zapatillas rojas ¡¡¡POR ESTAS!!!

Texto: Mae (Ester)
Narración. La Voz Silenciosa