17 noviembre, 2011

Dos extraños curiosos impertinentes en un tren de largo recorrido.


Se encontraron dos extraños frente a frente, en la parte del tren en que los asientos se miran y se despliega una mesa. Ambos eran jóvenes y hermosos. Iban provistos de buenos libros para el viaje. Rebosaban distinción. Había algo en el ambiente que enrarecía la cercanía. Iniciaron una conversación que se prolongó en la tarde, en el transcurrir de valles y montañas. De pronto uno le dijo al otro al tiempo que le mostraba la fotografía de una bella mujer rubia:
-Es Laura, mi esposa, tengo que ponerla a prueba, ¿estarías dispuesto a ayudarme? He de saber si me es fiel. Solo tienes que intentar seducirla.
-Lo haré si tú haces lo mismo por mí. Llevo tres años casado con Celia y empiezo a ver ciertos signos de tibieza en nuestro trato –le dijo mostrándole el rostro fotografiado de una preciosa morena de ojos verdes y labios sonrientes.
El trato se cerró poco antes de concluir el viaje. Quedaron citados en un hotel de lujo para el siguiente fin de semana.
Pasaron el tiempo de espera sumidos en una inquietante excitación. Necesitaban una prueba. Al menos eso era lo que ambos pensaban…

Texto: Lucrecia Hoyos Piqueras.
Narración: La Voz Silenciosa