12 noviembre, 2011

La manzana de Adán


Conoció la cosa más viva, bonita y especial, una mañana en el corazón del verano. Hacia calor. Ella deslizaba su gracia divina, abriéndose paso en el aire, mudo y rendido a su sonrisa.
Le gustaba todo cuanto veía. Antes del mediodía, ya había devorado parte de su cuerpo, sus manos, sus pies, su sexo. Lentamente, sin pausa, fue desgustando sus ideas, con la impaciencia del que no puede esperar. Dejando para el final, sus ojos, con su interminable mirada.
El presente acababa de devorar el futuro.
Texto: Daniel Granados Franco
Narración: La Voz silenciosa