26 enero, 2012

Maquillaje

La peluca, los zapatos de tacón, las pestañas, las uñas, el rojo intenso de los labios, el sonrojo de las mejillas, las medias, el vestido, las tetas, la luna del callejón, su olor, su billete de cincuenta, tu número de teléfono, su nombre.
Todo sobre la mesa.
Y como una sombra sin dueño, César se tumbó y soñó llorando: siempre se olvidaba de quitarse también las lágrimas antes de dormir.

Texto: Carlos Díaz Gonzalez

6 comentarios:

Byron Campoverde Cabrera dijo...

Me encanta el final,se va para mis favoritos^^

Ana dijo...

Qué buen relato, Carlos! Desde el título tan acertado, la enumeración con ese "tu número de teléfono" que retiene la atención del lector, y el final que le quita el velo a la historia, o la moja de lágrimas en todo caso.
Impecable. Me encantó!
Saludos!!

Amando Carabias María dijo...

Me ha encantado. ¡Cuántas vidas podrían ser enumeradas con otros elementos y acabar del mismo modo!

CDG dijo...

Os doy las gracias, sin maquillaje, por los comentarios.
Un abrazo.

Dácil Martin dijo...

Me ha gustado mucho. El maquillaje que tanto cuesta quitar... Pocas palabras que dicen mucho.

Inma Vinuesa dijo...

Impresionante micro. Perfecto, ejecutado a la perfección, con una intensidad y una profundidad muy difíciles de conseguir en tan pocas líneas. GENIAL