11 febrero, 2012

El charco


La mirada husmeando los rincones húmedos donde el otoño abandonó sus hojas muertas hasta tropezar, por fin, con todo el gris de la ciudad contenido en aquel charco quieto y sucio que reflejaba el abismo vertical de un cielo alto y oscuro...
Allí cayeron mis ojos buscándote.
Las estúpidas ruedas de un coche atropellaron mi esperanza, tiñendo mis zapatos con lágrimas de barro.

Texto: Elsa A. Luis Torres
Narración: La Voz Silenciosa