24 marzo, 2012

El hambre

En la jaula, el canario naranja baja al comedero. Mira con un ojo y con el otro el fondo vacío, sin semillas. Pía y mira a su dueña en el sillón. Pía otra vez.

Pero la octogenaria no le hace caso. No va a darle de comer, muerta como está.


Texto: Verónica Andrea Ruscio