09 abril, 2012

The Big Nose Theory


La última vez que inspiré para coger aire, mis fosas nasales absorbieron planetas y satélites, asteroides y cometas, estrellas, novas y supernovas, constelaciones y galaxias enteras... todo el vasto Universo se concentró en mis dos agujeros negros. Cuando espiré a continuación todo regresó a lo que se conoce en la actualidad. Andando el tiempo el ser humano se ha vuelto cada vez más inteligente y curioso, hasta el punto de querer entender, explicar y cambiar su entorno. No obstante, su inteligencia no va a la par que su curiosidad y sabe menos de lo que quisiera saber.
Desde los filósofos hasta los científicos, todos se están afanando en comprender los arcanos de la existencia y hace un tiempo salió a la luz la teoría del Big Bang, una gran explosión primigenia. Han creado, incluso, una maquina a la que denominan Gran Colisionador de Hadrones, con la intención de recrear las condiciones iniciales del origen y formación del Universo. Bah... no se dan cuenta de que la cuestión es mucho más sencilla; inspirar y espirar, todo se reduce a eso.
Con todo, es encomiable el esfuerzo del ser humano pero, desafortunadamente para su investigación, apenas le queda tiempo. Hace ya eones de aquello y últimamente siento cómo me falta el aire. No sé hasta cuándo podré aguantar sin inspirar de nuevo. No quiero ni pensar lo que podría suceder si me diese por estornudar...

Texto: Iñaki Goitia Lucas
Narración: La Voz Silenciosa
Más relatos "Con un par de narices", aquí