06 mayo, 2012

David Gambero, premio convocatoria "Con un par de narices"


"La derrota duele y mucho. Lo que queda después es saber si ésta te ha curtido y enseñado algo o simplemente no te ha golpeado lo suficientemente duro como para volver a levantarte"

A.G. Con este concurso se cumple uno de los sueños de los que dedican parte de su vida a la tarea de escribir: es decir publicar. Por ello me atrevo a preguntar sobre tu estado emocional. ¿Cómo te sientes  tras haber sido ganador de la convocatoria "Con un par de narices" realizada por La Esfera Cultural?

D.G. La respuesta oficial: Muy contento por la más que inesperada victoria dada la calidad de los relatos que había en liza. La respuesta no oficial: me está saliendo una muela del juicio, así que emocionalmente me siento un poco como Fry en Futurama al ser sentenciado a la "muerte por kiki". (Todo esto se traduce, cómo no, en muy contento y agradecido a los que me siguen apoyando en esta loca andadura de la escritura y a los miembros de la esfera cultural, obviamente)

A.G. Al margen de este premio cuentas con más en tu haber. ¿Por qué no nos haces una breve reseña de tu recorrido?

D.G. Bueno ganar, ganar no es que haya ganado mucho sinceramente y lo cierto es que me da un poco de apuro hablar de ello aunque habrá que responder. En el campo literario, donde llevo menos de lo que me gustaría y más de lo que le gustaría a la gente que llevase, creo que
lo primero en lo que alguien decidió que yo era mejor que otro fue en el concurso "Yo Dragón" que organizó la página literaria Soopbook.com con motivo al lanzamiento del videojuego "Ego Draconis" para Xbox360 allá por el 2010 si mal no recuerdo. Más tarde (aunque de manera un tanto peculiar) gané el concurso de relatos fantásticos de la Universidad de Málaga que organizan con motivo de su festival de Cine Fantástico, valga la redundancia, el relato del mes de enero en la revista virtual Nosolofreak y fui uno de los ganadores del proyecto "To Be Continued" de la que nació la novela cooperativa "Voces para un Blues Negro". A este último le tengo especial cariño ya que me permitió conocer a varios compañeros de fatigas en esto de las letras y las ilustraciones con los que mantengo una buena amistad tanto como lo permiten las distancias.

A.G. Sospecho qué, a raíz de esta experiencia, han surgido nuevas ilusiones literarias. ¿Existen proyectos que nuestros lectores deberían saber... futuros relatos, libros, etc?

D.G. Proyectos, proyectos... Cuando el tiempo y la vida me lo permiten suelo escaparme un par de tardes a la semana a mi bar preferido de Fuengirola "Temperley" a escribir. Reconozco que en este lugar ha surgido casi todo el material literario que puedo haber acumulado hasta ahora y, contrariamente a lo que se pueda pensar, mientras escribo no bebo nada que no sea café (luego es otro cantar, por supuesto). Para ser sinceros hace tiempo terminé de escribir lo que podría ser el borrador de una novela que no sabría clasificar muy bien si de fantasía, histórica o erótica-festiva. Tal vez algún día vuelva sobre mis pasos y me ponga en serio con ella pero en principio suelo centrarme en pequeños relatos ya sea para concursos o como colaborador habitual de la página web Surcandoediciona, así que el mundo y las editoriales pueden estar tranquilo que a corto plazo dudo que saque nada con lo que molestarles (aunque nunca se sabe).

A.G. Y sobre tu relato, ese texto que te ha llevado a esta conversación, qué podrías decirnos. ¿Qué hay de tí y de tu entorno en él?

D.G. Sinceramente: Muy poco o nada. Hace más de diez años que no me monto en un caballo y creo haber visto en mi vida dos o tres carreras de caballos aunque tenga cerca de donde vivo un hipódromo. A veces las historias ni yo sabría muy bien de donde surgen y no suelo poner más que lo mínimamente de mí en ellas pues así les doy una libertad que creo se merecen y no las lastro en demasía con mis fantasmas personales.

A.G.. ¿De dónde surgió la idea de la historia?

D.G. Buena pregunta y complicada respuesta que daros. Buscaba algo que integrase el concepto "nariz" y sobre lo que pudiese escribir algo cortito así que entre que me gustan los deportes, que esa semana había visto un capítulo de la serie Luck de la HBO y que trabajo en un lugar donde no es infrecuente encontrarme con más de una boñiga de caballo pues mi retorcida mente me ofreció la frase "por una nariz". El resto está en el relato.

A.G . A mi me gustaría nos hablases del mensaje. Hay un revés, una profundidad, digna de mención. Pero lo mejor es que como autor nos lo cuentes con tus palabras.

D.G. La verdad es que puede que ese mensaje sea en lo que más he puesto de mi parte en el relato. Como casi todos los escritores estoy más acostumbrado a perder que a ganar e igual no he perdido las suficientes veces o tal vez no soy lo suficientemente inteligente para saber cuando detenerme pero a sabiendas que lo que me espera, casi con toda seguridad, es la derrota más vil y dolorosa no dejo de correr, escribir o vivir. Quizás me estoy liando pero lo que vengo a decir es que a todos nos gusta ganar y a nadie perder, ya sea por mucho o por algo tan insignificante como una nariz. La derrota duele y mucho. Lo que queda después es saber si ésta te ha curtido y enseñado algo o simplemente no te ha golpeado lo suficientemente duro como para volver a levantarte.

A.G. Tras leerlo me he fijado en el estilo que tienes. ¿Cómo es tu estrategia o tu modus operandi a la hora de hacer un relato?

D.G. ¿Estilo? Te lo agradezco en el alma pero si te cuento que cada vez que escribo algo pienso que lo hago peor, con menos frescura o más embarullado no te lo ibas a creer. En cuanto a la estrategia pues tengo un pequeño problemilla que es ir sobre la marcha. En cuanto tengo un pequeño hilo me lanzo a manchar el papel y luego simplemente espero que si hay inspiración esta me pille tecleando. Todo esto me lleva, normalmente, a unas extensiones superiores a lo que se me requiere y me obliga a volver sobre mis pasos con el dedo puesto en la tecla "del". Pídeme 5000 palabras y queriendo o sin querer escribiré 10.000... y todavía pensaré que me dejo algo o que habría podido contar más. Este relato, por ejemplo y así de memoria, creo que eran más de 1000 palabras cuando lo acabé y fíjate en lo que ha quedado.

A.G. Poder escribir es en parte una tarea como lector. Ser un gran lector es la clave de este oficio. ¿Qué libros te vienen a la mente que hayan sido relevantes en tu vida?

D.G. Esta si que es difícil. Creo que libros que me hayan marcado hay una buena cantidad, pero yo destacaría "La Historia Interminable" que fue el primer libro que me leí de un tirón cuando no era más que un chaval; "El Juego de Ender" que me despertó el interés por la ciencia ficción, género en el que me refugio a menudo; y tal vez "Las Crónicas de Belgarath" porque un tipo de novela así sería la que me gustaría escribir. Tal vez un poco más adulta estilo "Canción de Hielo y Fuego" pero por ahí andarían los tiros. Como ves no son grandes clásicos de la literatura como El Quijote, que también he degustado, pero sí que son libros de los que guardo muy buenos recuerdos y creo que me señalaron en algún punto clave de mi camino.

A.G. Para finalizar me gustaría pedirte que me esbozaras una definición de una expresión que gusta en exceso: la mirada zurda.

D.G. La verdad es que me gusta la expresión bastante. Una mirada zurda podría ser esa mirada que nadie espera. Que mira más allá de lo que se puede mirar. Que ahonda donde no debería haber nada y sin embargo hay. Una mirada certera e inesperada... No sé, me vienen bastantes cosas a la cabeza que le vendrían bien a esa expresión.

Para finalizar me gustaría dedicar este premio a mis amigos, a los cuales debo bastante de lo que soy, y que mis palabras jamás podrán hacer justicia de cuan especiales son.

Entrevista: Antonio Guerrero.