03 mayo, 2012

Xavier Blanco, un escritor con hechuras


"Me gusta escribir sobre las emociones, sobre el frío y el calor, sobre la noche y el día, llenar mis historias de lamentos, de risas, de llantos, me gusta ver lo que escribo, tocarlo con las manos, sentirlo, como el hielo que se derrite."
El escritor Xavier Blanco
A.G.. En primer lugar enhorabuena por ser finalista de la convocatoria "Con un par de narices". La Esfera Cultural ha realizado una tarea de selección extraordinaria que todos debemos agradecer. Su labor es útil e imprescindible para los aficionados a la literatura. ¿Éstos proyectos tienen más que justificadas su existencia, verdad?
X.B. Lo siento Antonio, pero si hablamos de La Esfera Cultural no puedo ser objetivo. Mis primeros textos publicados lo fueron en esas páginas, ellos creyeron en mis palabras desde el inicio, ellos me generaron confianza, ganas y motivación. Escribir es una tarea de titanes, un vicio solitario, las palabras algunas veces son medicina, otras sólo veneno. Cuando empiezas estás perdido, caminas por el sendero de las incertidumbres, tu yo crítico te abruma. En ese momento necesitas compartir, leer lo que hacen otros, ponerte delante de los focos, ver tus textos desde la lejanía. La Esfera, ofrece esa pista y esos focos. En estas página todo es calidez, acogida, hay espacio para todos, sin intereses, sin mas objetivo que compartir el hecho cultural en general y las palabras en particular.
 A.G. Me gustaría preguntarte desde cómo te enteraste del certamen hasta cómo te decidiste en participar. 
X.B. Soy seguidor de La Esfera, e intento no perderme ninguna de sus convocatorias. Ésta no me encontró en el mejor momento -el folio en blanco hacía semanas que se reía de mi-. Leía lo que escribían otros, pero nada, no me inspiraban “las narices”. Algunos amigos de la blogosfera me preguntaban “por mi texto en La Esfera”. Participar se convirtió en un desafío, que casi acaba siendo mi Gólgota personal. El último día el Circo me inspiró.  
 A.G. ¿Qué sentiste cuando te eligieron como finalista?
X.B. La lista de participantes era larga, la de elegidos era exquisita, llena de amigos, de buenos escritores, mi objetivo inicial era formar parte de la publicación, de compartir papel con todos ellos. Pero no os engañaré, participar está bien, pero ganar es sublime, me gustó estar en esa lista de finalistas, el nivel era alto, y estos señores y señoras de La Esfera son muy exigentes. Y eso que no sabía nada de esta entrevista, que es como un nuevo premio.
 A.G. ¿Tardaste mucho tiempo en construir el relato? ¿Qué técnicas empleaste?
X.B. Mis relatos salen ávidos de vida, nacen como los conejos blancos, de la chistera del mago. Mis textos nunca maduran, no avanzan, ni siquiera retroceden. Primero los veo en mi mente, como fotos, como imágenes fijas que poco a poco cobran vida, luego se mutan y comienzan a caminar, como si fueran fotogramas de una película, después los esbozo e intento darles vida con las palabras. Siempre nacen adultos, soy incapaz de alimentarlos, de hacerlos crecer. Esa es mi forma de trabajar.
Aromas de circo" lo pensé el último día, y lo escribí en un par de horas.
 A.G. El resultado final es muy bueno. Dibujas un mundo triste y melancólico. Es un relato realista y profundo, por un momento me han venido flashes del neorrealismo italiano, por las soledades y vacíos, sobre todo por la terrible sensación a ausencia. ¿De dónde surgió la idea?
Escritor Barcelonés
X.B. Mandé el texto cuando ya sonaba la bocina. No había sido capaz de esbozar una idea, de imaginar algo diferente a lo ya presentado por otros autores. Había leído textos muy buenos, y empecé recreándome con diferentes animales cuyo elemento diferencial era la nariz: el elefante, el oso hormiguero, el topo; busqué personajes reales o de ficción a los que se les recordara por su nariz: Quevedo, Aristóteles, Cyrano, con estas telas no fui capaz de hilvanar nada original. El tiempo apremiaba, y el fracaso llamaba insistentemente a mi puerta.
Hace meses que estoy trabajando una serie de textos que tienen como hilo conductor El Circo, y empecé a unir las piezas del puzle: nariz y Circo ¿porqué no? y de ahí nació ese Circo que sólo es olor, el olor de las risas, de los aplausos, la sombra de los focos. El Circo que nunca llega al barrio de los pobres, como una metáfora inmensa del vacío que produce la necesidad.
 A.G. Sospecho, como todos, que eres un gran lector. Es posible que los gustos como consumidor influyan en el estilo personal de cada uno. ¿En tu caso es así? 
X.B. Sí, soy un gran lector, creo no se puede escribir si no lees: somos lo que leemos, lo que escuchamos, lo que reímos, también somos lo que lloramos. Somos memoria, recuerdos: lo que somos, lo que quisimos ser, lo que pudo pasar pero no aconteció. Somos trazos, esbozos, recuerdos etéreos, sueños de futuro. Todo lo que escribo soy yo: real, imaginario, vivo, muerto…yo antes, yo ahora…yo mañana…
A.G. Tu capacidad de describir, de retratar, es exquisita. Pero a mi me gustaría saber si tienes relatos donde hay acción. Por eso debo preguntarte que me cuentes sobre tu trayectoria personal.
X.B. Tengo relatos de acción, los menos, me cuesta, no soy yo. Me gusta escribir sobre las emociones, sobre el frío y el calor, sobre la noche y el día, llenar mis historias de lamentos, de risas, de llantos, me gusta ver lo que escribo, tocarlo con las manos, sentirlo, como el hielo que se derrite.
El mundo en el que vivimos va demasiado deprisa, todo rápido, todo ya. Mucho ruido y muy poca reflexión. Mucha imagen y muy poca palabra. Siempre me ha gustado escribir y hace unos meses –casi 17 ya- me lo empecé a tomar en serio, así nació mi blog Caleidoscopio, como un espacio de opinión, de reflexión. Nació como un grito sereno, como un lugar para pensar, y opinar sobre la realidad que nos rodea, sobre el mundo que nos ha tocado vivir, siempre desde un punto de vista crítico. Empezó así, y lo fui acompañando con ficción: pequeños textos, microrrelatos, versos, y alguna canción. Poco a poco la ficción ha superado a la realidad, -ésta es demasiado previsible, demasiado sencilla- y ahora es un espacio de microficción. Mi objetivo es compartir mis textos, generar sensaciones, transmitir estados de ánimo, impulsos, impresiones. Pero también es decir que no me gusta el mundo en el que vivo… mi espacio siempre será un grito de esperanza, un lugar donde decir alto y claro que un mundo mejor es posible: las palabras son un arma cargada de presente.
A.G. Para acabar voy a rogarte que me esboces una definición de una expresión que me gusta mucho: la mirada zurda.
X.B. Borges decía que aquellos que escriben tienen la suerte de vivir dos vidas: la real y la de ficción, la que viven y la que inventan. Coincido con él, pero esa segunda vida hay que observarla con esa mirada zurda: con los ojos de un asesino, de un niño desvalido, de un demente, hay que hacerlo sin límites, sin rejas, sin ataduras. Hay que subirse en un unicornio alado, y mirar la realidad desde las nubes, sin vallas, sin caminos, sin fronteras que nos coarten. Hay que ponerse de puntillas en el acantilado, gritar hasta extenuarse y cuando estemos afónicos,  las pupilas sangrando de tanto ver nada y los tímpanos rotos de escuchar nuestro propio eco, lanzarnos al vacío…y desde ahí –mientras caemos- seguir mirando.