04 julio, 2012

Muerte de un estadista


Es hora de morir.

Como al replicante, me ha llegado la hora. Debo desaparecer, desintegrarme en la nada, ser un mero recuerdo de lo que fui.
Ahora que mis momentos están contados, lo estuvieron desde el primer día, sólo me queda rendirme, deslizarme hacia la inconsciencia y aceptar lo inevitable.
En la calle hay fiesta. Abandonaré mi existencia entre tracas y luces, mis pasos se perderán ahogados por el clamor alegre de los buenos deseos y el alcohol.

Me parece escuchar las voces de los locutores que por unos días recordarán mis actos. Tras mis ojos cerrados intuyo los destellos de las televisiones de todo el mundo, que mostrarán mis logros más impactantes, las largas colas frente a mi capilla ardiente.
Miro hacia atrás, rebobino los años que he vivido, lo bueno y lo malo que he acumulado. Las imágenes, los sonidos se superponen unos a otros, ávidos de permanecer en mi recuerdo aunque sea un instante más.
De nada me servirán la fama ni la gloria que alcancé, las decisiones que tomé, el poder que creí infinito.
También yo desapareceré en el tiempo como lágrimas en la lluvia.


Texto: Ana Joyanes, en el 30 aniversario de Blade Runner.


"He visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir..."

Roy Batty. Nexus 6