15 agosto, 2012

Nada de Nadia

Con la mirada perdida entre las fantasmales ramas del árbol que jamás llegó a plantar, con la mano izquierda acariciando el terreno yermo de su vientre, Nadia se cortó la vena literaria. Diminutas gotas carmesí salpicaron aquellos inmaculados folios destinados a albergar su autobiografía novelada.
Texto: Nuria Rubio González