12 octubre, 2012

Dama de la blanca luna


No hay ningún fuego pero se avistan las cenizas de un pasado que se niega escandalosamente a abandonarme. No hay que ser un necio para darse cuenta de que tus ojos de cielo surcan mi mente como un barco cruza el ancho mar de la Luz. Este año al cielo le ha dado por amanecer plomizo y escarchado, recubriendo con brumas los tejados de mi alma, mas aunque mis ojos no hayan visto ojos como los que tienes tú, este corazón, cansado de latir, podrido de vivir, suspira por el recuerdo que un día le dejó tu mirada. No me quedan sino recuerdos, recuerdos con esperanzas de volver a mirarte, de volver a subir a tu blanca luna y no poder olvidarte. 

Texto: Gustavo García Pradillo
Narración: La Voz Silenciosa