23 octubre, 2011

Un reto (23) David Villalmanzo Resusta

En la artificial pared hecha con el ajado piano puesto en vertical,
y con una codorniz de cresta en rojo como único público, no hubo prejuicio,
en romper el silencio, lanzando primero contra él, primero una vacía maceta,
luego una lámpara antigua, y al final el cuadro de su mujer, rompiendo el cristal.
Solo al hacerse añicos éste, sonó un notable eco, hasta apagarse cualquier ruido.
Para comprobar si seguía vivo, se clavó el punzón en el brazo, muy dentro.
Lo que salió de su boca no se parecía a ninguna palabra conocida, y un marmóreo dolor
le hizo desmayarse en el vertedero, y sus ojos se fundieron a negro.


Texto: David Villalmanzo Resusta
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