25 noviembre, 2012

Por menos de un millón de euros no me levanto de la tumba


Sí, me he muerto, sé que es una putada, sobre todo porque ya no estoy con ustedes, pero es lo que hay, toca joderse.
Os he reunido para repartiros mis cosas, mi última voluntad como se suele decir. Un detalle de generosidad, sin importancia, pero que espero que os haga recordarme para siempre.
Mis cosas no tienen un valor material ya lo sabéis, pero han sido tan importantes para mi que servirán para recordar los momentos vividos juntos.
Tía Cloti, eres grande, muy grande y no por lo gorda que estás, que también, sino por la persona tan enorme que eres. A ti te dejo mi perro, que es igual de grande que tú y, aunque sé que no te gustan los animales, me consta que lo vas a cuidar igual que yo. Come mucho, pero mucho, mucho, eso no me preocupa porque de eso tú sabes tela y en tu casa hay comida de sobra, pero todavía no hace caca en la calle, así que te toca enseñarlo. He pensado que te haría un favor si lo sacas todos los días a dar un paseo y hacéis ejercicio juntos. Os va a venir de perilla y encima, con el carácter que tienes, seguro que aprende rápido.
Primo Jóse Alfredo, a ti te dejo mi colección de discos de metálica. Cuando pongas mi
música te acordarás de los buenos momentos que pasábamos y de lo que te avergonzabas de mis pintas de heavy. De la expresión que ponían los que te veían conmigo y las juergas que nos montábamos en el pub de la esquina. No te preocupes que nunca le diré a tu madre lo de las borracheras, ya es imposible, tío,  desde este barrio no hay cobertura.
Hermano a ti te dejo mi ropa, mi casco y la moto. Ahora pensarás: pero este tío hasta muerto es gilipollas. Ya sé que no te gustaban mis pantalones de cuero, ni mis chupas, ni las botas de punta de metal, pero tío no puedes tirar ese tesoro, ¡por Diooos!
Quita esa sonrisita que has puesto con lo de la moto, que te conozco y no la vas a montar hasta que tengas el carné, que ya no estoy yo para llevarte, no flipes.
Papa, mamá no lloréis. He dado muchos disgustos ya lo sé y no he sido el niño bueno y estudioso que esperabais, pero siempre os he querido. Mamá, lo único que te pido es que no tires las cosas de mi cuarto por si de vez en cuando os hago una visita.
¡Eh! nada de lágrimas que aquí se está de puta madre, troncos. Que el Satanás este es un tío “mu enrollao” y vamos a formar una banda de rock duro de esas que a mi me gustan.
Nos vemos en el más allá familia.
Texto: Inma Vinuesa
Narración: La Voz Silenciosa