04 diciembre, 2012

Celos


Déjala a ella que sea pájaro hoy ¿vale? Si quieres, mientras papá la lleva sobre los hombros, tú y yo podemos ser liebres.
—¿Tú corres rápido mamá?
—Claro, soy una bala. Dame la mano y verás.
En cuanto siento sus deditos apretando los míos comienzo a correr. Se ríe. Desde que nació la niña apenas lo hace; me encanta escucharle, parece un cascabel.
—Sigue mami, no te pares.
Acelero un poquito, todavía puedo ser una liebre, pero tengo que ir pensando en otro animal compatible, con sus ganas de seguir siendo el primero en todo por méritos propios, y con este nuevo embarazo.

Texto: Paloma Hidalgo Díez