04 diciembre, 2012

Antonio Guerrero "El relato experimental es una puerta abierta a un destino desconocido"


ENTREVISTA: Antonio Guerrero, nacido en Huelva y residente en Almería, escritor, colaborador en diferentes entidades y publicaciones de prensa y revistas. Ha publicado "La mentira zurda. Cuentos de Joseph Landowski" (IEA 2011). También ha formado parte de varias Antologías, con los relatos "Bocados Sabrosos" (Acen ediciones 2011); o "Relatos Urbanos" (Ecu ediciones 2011). Ha sido galardonado con diversos premio: "I Premio Concurso de relato corto: La Gaceta del Condado 2005. Huelva" o "I Premio Concurso de microrelato. Año 2000. Nacional. A su vez colabora en las Revistas impresas Clarín o Revista Calicanto, entre otras.
Si hay algo que pueda caracterizar a Antonio Guerrero fundamentalmente, es su obsesión por la búsqueda de la mirada. La mirada que da cuenta en cada una de las entrevistas realizadas y en los personajes de sus relatos.
Antonio Guerrero apareció en la Esfera con una primera entrevista realizada a la escritora
Rosa Montero. Después vinieron las otras a cada uno de los miembros del equipo de La Esfera. Y así, desde su peculiar forma de hacer mirar, logra que los demás puedan conocer más de cerca a quienes entrevista.
Y si resulta interesante la imagen que se proyecta desde sus pesquisas, más curioso aún resulta saber quién eres, Antonio. Se cambian, pues, los papeles y toca ahora a La Esfera destaparte.
Estas son palabras tuyas:
Entre todos vosotros hay una persona que llevo años buscando. Tal vez está inmóvil en aquella butaca o quizás en el pasillo. Sus ojos pueden estar latentes y ocultos bajo su naturaleza siniestra. El propósito de mi insistencia no es otro que examinar su rostro para llegar a la definición de mirada zurda, su retrato. Esa es una expresión que me seduce hasta lo incalculable. Por eso necesito encontrarlo cuanto antes”.
Dácil Martín. ¿Antonio, a quién buscas?
A.G. En realidad no persigo a nada ni a nadie en concreto, tan solo me dejo llevar por el deseo de encontrar algo que resalte sobre lo común. Cuando busco no pongo metas ni cribas, ni siquiera rostros. Me preparo para efectuar un viaje indagatorio sobre las personas y acontecimientos de aquello que hemos convenido en llamar realidad. Entonces encuentro a personas que me seducen hasta lo incalculable. En cada una de ellas hay algo nuevo y original que las distingue del resto, es decir, en su manera de ver el mundo siempre hay algo alternativo, ulterior, dicho de otra manera… zurdo. Y ese es mi reto precisamente: encontrar la zona zurda de cada una de esas personas porque eso supone enriquecerme personalmente y convierte mi viaje indagatorio sobre la realidad en un viaje interior. Tal vez a es a mí mismo a quién busco, pero  siempre relejado en otros rostros.
En este trance tengo dos herramientas muy precisas: la literatura – que funciona como metalenguaje y excusa – y la filosofía – que para mí da el contenido a los encuentros en las entrevistas – .
Finalmente hay un requisito previo para todo esto: una virtud, la socrática. Cuando Sócrates decía que sabía que no sabía nada estaba diciendo que partir del convencimiento de la propia ignorancia es cuando uno tenía  la mejor condición posible para encontrar el conocimiento.
D.M. El adjetivo “zurdo” es una constante y, más aún, en la mirada. La mentira zurda, una obra cargada de relatos en la que se ensalza la automentira, y Joseph Landowsi, el autor de un cuento.¿Qué consecuencias tiene la automentira? ¿Cuál es la razón de llamarse Landowski?
Antonio Guerrero,
el escritor de "mirada zurda"
A.G. La automentira es un recurso mucho más habitual de lo que la gente puede llegar a crear. En el mundo de la psicología se la considera una disfunción cognitiva cuya finalidad no es otra que la superviviencia emocional en la sociedad. Cuando mentimos y cuando nos mentimos lo hacemos para encontrar nuestro lugar en el mundo, eso significa que nuestras emociones encuentran un nivel  satisfactorio para su acomodamiento. La verdad y la mentira son terriblemente útiles para vivir en sociedad, el problema inevitable que eso conlleva es que se crea entre todos un mundo de conveniencias en el que impera la conveniencia de la mayoría. No hay más que verlo en los medios de comunicación, e incluso en los libros históricos que nunca cuentan como fueron de verdad las batallas (benefician al país del narrador). Con todo eso tenemos que admitir que el mundo en el que vivimos está lleno de mentiras, incluso nuestro mundo está lleno de mentiras. La realidad solo es un acuerdo.
El por qué de mi libro “La mentira zurda” va en ese sentido: se trataba desvelar la falsedad de nuestro propio mundo, el personal, y el desconocimiento tan grande que tenemos del mismo. Una automentira muy simple sería creernos mejores de lo que creemos, y una automentira de gran calado sería creer que somos buenas personas…
Sobre Landowski la verdad no quiero hablar mucho, mantengo con él una relación bastante extraña. A veces creo que es una persona y otras que es un personaje. No lo tengo muy en realidad. Tengo un gran duda que no se cómo resolver. Por eso invito al lector de esta entrevista a que lo descubra en mi libro.
Por otro lado el adjetivo zurdo, o su empleo en el título de libro, muy repetitivo en todo lo que hago, es una elección personal basada en impresión que me produce el adjetivo en sí: zurdo. Y también es una preferencia basada en circunstancias familiares. Tengo un hermano ambidiestro y varios primos zurdos. Aunque yo me considero diestro estas personas siempre han causado en mí un impacto extraño que resultaba interesante.
D.M. Has recibido numerosos premios literarios por tus relatos cortos, entre ellos Los chicos feos también quieren bailar. ¿Es el relato corto el género con el que mejor te desenvuelves en la escritura literaria?
Antonio Guerrero piensa que
el trabajo del escritor es la
reescritura de sus textos
A.G. Antes de este libro participé en muchas antologías de relatos, de la misma manera que fui ganador y finalista en algunos concursos de relatos. Sin duda el relato es un género en el que me encuentro muy cómodo. Lo prefiero porque es una manera de expresión directa, directísima. Es posible gracias a él llegar al climax mucho antes que en otro género. Cuenta, como sabeis, con elementos de la lírica y de la épica. Eso le da mucha más versatilidad que a otro formato. Las combinaciones son ilimitadas. Además, el relato, el cuento, por su tamaño es muy practicable, es decir, permite acabar, modificar, revisar con mayor soltura los textos que en la novela, que por su amplitud supone un trabajo mucho más extenso. Siempre se ha dicho que el trabajo del escritor es la reescritura de sus textos, en el relato esto también se cumple pero de una forma muy plástica: podría decirse que con el fin de mejorar el relato casi puede cambiarse del todo en poco tiempo.
D.M. En 2007 hubo un encuentro literario organizado por Seix Barral y la fundación José Manuel Lara, que reunió a una serie de escritores españoles con características peculiares para los que se ha designado el nombre de "Generación Nocilla". ¿Qué es "Generación Nocilla" y qué tiene que ver contigo?
A.G. La historia del relato, y del libro de relatos, tuvo un punto álgido en los 80. Luego cayó hasta que hace algunos años algunos autores jóvenes comenzaron a defender el género. Hoy en día, sin gozar de una excelente salud, está mucho mejor que antes. Los responsables de su mejoría han sido sin duda, en gran medida, los autores que se incluyeron en esa generación denominada “Generación Nocilla”. No obstante, tras entrevistar a algunos de ellos terminé descubriendo que el encuentro que organizó Seix Barral y la fundación José Manuel Lara no colocó el nombre de la generación, si no que eso fue obra de dos periodistas que se basaron en la novela de Agustín Fernández Mallo Nocilla Dream. La verdad es que la mayoría no quieren sentirse indentificados por el nombre, al que denominan ardiz, aunque si es cierto que mantienen relaciones literarias. O dicho de otra forma, aunque todos defienden el género cada uno lo hace de forma distinta.
Lo cierto es que yo me he tomado la molestia de conocerlos, dada mi defensa personal de relato cómo género. En diversas entrevistas he tenido la oportunidad de conocer a Javier Calvo y al Jordi Carrión. (lamiradazurda.blogspot.com) En Javier encontré a una persona un tanto rebelde, sanamente rebelde, y buen conocedor del lenguaje y de sus recursos. Su obra Soumerlinha es muy original. Mientras que todos los libros suponen una ficción de la realidad, Soumerlinha es todo lo contrario: la realidad es una ficción del libro. En Jordi hallé a un gran aventurero, no solo en lo personal sino en lo profesional. También descubrí a una persona muy culta – ya que es profesor universitario -. Estoy convencido de que aspira al conocimiento en sus obras. Un libro suyo Los muertos es una crítica a la sociedad actual y una descripción del hombre de nuestra época. Su propuesta de descubrir verdades en lo que vé queda patente en su modelo de saber: lateral, torcido… zurdo. Este es un saber rico, con mayor capacidad de penetración en lo real. Funciona como en el ajedrez. El caballo tiene un movimiento curioso: es un salto.
Esta “generación” ha sido de gran influencia en mí, que duda cabe. La capacidad de hacer metaliteratura y de jugar con la hibridación de lenguajes es algo que se lo debo a ellos. Pero en mi humilde camino, sobre todo, he capturado con más interés el deseo de experimentar con la literatura. En algunos de los mails que he tenido con ellos he llegado varias veces a este punto. El relato experimental que practico, es una puerta abierta a un destino desconocido. Creo justo y necesario que exista no solo el género de relatos si no también el relato experimental. Esa es mi apuesta. Y debo defenderla. Creo muy útil abrir caminos desde las extrañezas, desde los saberes torcidos y zurdos que pueden encontrarse en la literatura.
D.M. En la entrevista a Juan Cobos Wilkins, periodista, poeta, escritor de teatro y prosa. destacaste de su mensaje, que “ las palabras curan, sanan, sobre todo si surgen de forma imprevista y te regalan una agradable sensación a incertidumbre”. ¿Qué son para ti las palabras?
A.G. A Juan lo conozco de mi etapa onubense. Era y es el autor más conocido en la provincia de Huelva. Me ha ensañado muchas cosas desde su delicada manera de hablar y de moverse. Es una persona de humilde corazón. Por supuesto lo he seguido en estos años, ya en Almería, donde vivo. Mis contactos con él no han cesado a pesar de que se trasladara a Madrid.
En su último libro aparecía esta máxima Las palabras curan. Hablando con él, entendí que las palabras no solo transmiten mensajes y trasportar emociones, a veces pueden tener una capacidad sanadora. Una frase con dulzura produce un efecto agradable, de la misma manera que una frase llena de ira provoca todo lo contrario. Concretamente interpreté que el mayor grado de sanación a través de las palabras viene cuando estas surgen de la nada y nos llegan a lo más hondo. A veces las personas aciertan cuando se dirigen a ti. Eso nos sorprende y nos fascina. Si sucede en un contexto literario, al leer un libro, esto supera con creces la función lúdica del lenguaje. En todo caso, ocurra como ocurra, nos sobreviene una sensación a incertidumbre muy agradable. Cae sobre nosotros un no saber, no regir, no sentir que nos llena y nos calma. Quizás nos sosiegue… Sobre todo nos coloca en el abismo y le quita rigor al mismo.
Pero, cambiando de tema y respondiendo a tu pregunta te diré que son para mí las palabras, al margen de interpretaciones sobre lo anterior. Probablemente te diga algo muy distinto. Las veo como un instrumento que clasifica y estructura la realidad. Eso significa que las palabras tienen dos cualidades: la primera que… es posible la comunicación, el lenguaje y el metalenguaje literario,como todos sabemos. Y la segunda… que en su capacidad de gestionar lo real a través de símbolos abstractos- lógicos podemos reorganizar, las estructuras y crear nuevas. Diríase podemos crear nuevas realidades (Ficciones). La invención es un poder mucho más poderoso de lo que parece. Alguno dijo una vez que lo nuevo en gran parte es lo inventado y que siempre termina siendo el futuro. Eso es… todo lo que terminará existiendo será lo que alguien haya dicho antes. Por eso es posibie siempre encontrar el futuro indagando en el pasado. No digo que todas las ficciones terminarán ocurriendo. Solo que algunas de ellas podrían ocurrir.
El pensamiento, según algunos filósofos, es predictivo. El pensamiento científico es tan predictivo como la mística. Se pretende encontrar la respuesta a la pregunta y con ello saber cómo será el funcionamiento mañana de lo que hoy desconocemos. El lenguaje, las palabras para mi tienen un gran poder: ese poder por supuesto depende de nosotros y de nuestra inventiva.
D.M. Tu último libro La piel del secreto, una obra que compartes con varios autores: ocho relatos que para poder acceder a ellos es precisa la mirada cómplice. De nuevo "la mirada" cobra significado. ¿Qué nos puedescontar de La piel del secreto?

A.G. Pues como dices es una obra de varios autores. De Almería comparto trabajo con Antonia Bocero y de otras provincias con Pedro Golloner, Elvira Ramos y Luz Macías, que son de otras provincias. Dentro de poco se presentará en Granada aunque le sucederán presentaciones en Almeria, Madrid, Sevilla, Orense y Lorca.
Es un libro cuya temática es el secreto. Secretos de nosotros de los demás, tal vez de personas que pasaron una vez por nuestras vidas y dejaron una huella imborrable. Alguién ha dicho que la mejor manera de esconder un secreto es publicar un libro. Con ese deseo os presentamos esta obra. Pensando, y arguyendo, que los secretos no solo forman parte de nosotros si no que nuestra existencia sin ellos sería imposible. Durante años han formado parte de los que somos hasta el punto de que ya no podríamos ser nosotros sin la convivencia con ellos. Esos secretos son necesarios, útiles, por mucho daño y aflicción que produzcan.
Por eso, por la importancia de esa familiaridad con lo más oculto de nuestra vida, hemos creído necesario crear este libro y hablar sobre secretos… los que hemos creido oportuno hablar. En mi caso he hablado de la relación de los secretos con el sexo. ¡Qué mejor que el sexo¡ Aporto dos relatos donde dos parejas distintas mantienen una tórrida y extraña relación. ¿Por qué no pueden dejar de tener esas relaciones tan extrañas? ¿Por qué puede haber terceras y cuartas personas que no solo vigilan sino que además provocan los encuentros?
La confección de este libro ha sido dura pero ha dado un fruto muy hermoso. Creo que el lector va a sorprenderse… va a encontrar muchas sorpresas y elementos inesperados. Lógicamente cada secreto expuesto lleva una intriga y cada intriga esta asociada a una determinada forma de suspense.
Cada secreto es una experiencia interior que puede contagiar al lector con la similitud de sus propios secretos. Más de un lector puede verse identificado con la lectura de algunos relatos. Ese es nuestro deseo y nuestro objetivo, además de aportarles historias que desconozca y le seduzcan.

D.M. Finalizas siempre tus entrevistas preguntando al otro por la definición personal de "la mirada zurda". Pero no, no te la vamos a preguntar. Esta vez sabiendo que muchas de tus inquietudes tienen como base la filosofía y puesto que nuestro blog gira esféricamente la cuestión está otra mirada. ¿Cómo definirías al vacío esférico? ¿Y al sexo esférico?
A.G. Pues sí… todo lo que hago está contagiado por la filosofía y la mirada zurda (lamiradazurda.blogport.com) es una prueba de ello ya que la literatura actúa como excusa.
Pero te responderé a tus propuestas sobre otras palabras:
Vacío esférico: el vacío por definición no tiene forma, en todo caso se queda pendiente el debate sobre si es o no infinito – al margen del cosmos -. No obstante yo concebiría el vacio esférico como un vacío interior que se produce en determinadas circunstancias y que nos deja bloqueados (una tragedia, una alegría muy grande, un susto). Pero sería esférico, precisamente, porque supondría un retorno a nosotros mismos: cuando no sabemos que hacer, yo al menos, siempre me veo como un niño, el que fui, tímido, y me sonrojo. No puedo evitarlo. Tal vez ese sea mi vacío esférico.
Sexo esférico: Siguiendo la idea de esfericidad, una fuerza rotativa que puede ser centrífuga o centrípeta, aplicada al sexo podría ser algo muy egoísta. Uno, uno mismo, sobre todo las cosas. Ampliando las prácticas sexuales de los manuales ya existentes, podría ser una maña en la que se empieza y se vuelve a uno mismo, sin tener en cuenta los deseos y apetitos de la otra parte. O sea, sea uno o muchos los que lo practicaran tendrían que rendirse a los deseos de solo uno de ellos. Y eso no me gusta nada… yo prefiero el sexo donde ambas partes disfrutan.
Por otro lado, otra posible definición, sería la de sexo múltiple a grandes dimensiones. Imagino a una gran cantidad de personas practicando el sexo los unos con los otros siguiendo una línea curva hasta que el último encontrara al primero. Y eso tampoco me gusta. Más de dos es multitud. Yo para estas cosas soy muy normal… que le vamos a hacer