26 diciembre, 2012

Ocupas



No, claro que no queremos vivir de esta manera, ¿pero qué podemos hacer si no tenemos dónde caernos muertos? –dijo resignado, y, ante la sorpresa del empleado, el ocupa volvió a meterse por el agujero hasta desaparecer.

Después, tras permanecer durante un rato un tanto perturbado, el enterrador prosiguió su ronda golpeando las lápidas, para saber si los inquilinos eran provisionales o definitivos.


Texto: Marcos Alonso
Narración: La Voz Silenciosa