13 enero, 2013

La cápsula


No puedo creer que este día haya llegado y todavía me falta encontrar mi cápsula del tiempo. Estoy indignadísimo con la venta de esta casa, “Es que es muy grande para los dos” ¡tonterías! La columna donde siempre me daba, mi rincón secreto, el escalón roto, todo se quedaría en el olvido y para colmo no me acordaba donde estaba esa maldita cápsula. Ahí metí mi primer diente, fotos y lo más importante, las monedas de mi abuelo.

-Hugo ¿cómo has entrado? Deja el escalón, pero... ¡la has encontrado!

Me acerca el hocico y me lame, lo que faltaba, ahora que nos vamos me pongo romántico.

Texto: Erika González Leandro