27 enero, 2013

Rojo


Desde un sentimiento que arde por dentro me imagino recorriendo contigo las esquinas de cualquier calle hasta llegar a mi portal.
Y dejarme llevar, por el deseo de no dormir sola y evitar la sensación de que mi cama se quede triste cuando te marchas.
Fluye de manera intensa, como el color de las amapolas al florecer una mañana de primavera.
Una tonalidad más encendida que el sonrojar de tus mejillas,
Como unos labios de pétalos perfumados,
Como las luces de cualquier motel de carretera.
Un hermoso ramo de rosas que desprende un olor cautivante y embelesa con su color.
Ese color que trae suerte al inicio de cada año,
Que se repite sin duda en cada motivo navideño y que si me descuido me traslada al más caluroso infierno.
Pero me convence, me arrastra, me engancha. Porque me siento única, especial.
Tengo la necesidad de que cada día me des esa dosis de besos y caricias que me trasladan a lugares nunca imaginados.
Notar tus dedos hundidos en mi pelo y tu mano toda recorriendo los recovecos de mi cuerpo.
Que mi respiración se acelere cuando tu mirada se cruce con la mía,
Como un anhelo desordenado y confuso pero con un objetivo claro, tú.
Una reacción eléctrica que descontrola el orden de mi vida,
Que me arrastra a lo prohibido pero me hace sentir viva.
Es peligroso, es fuego.
Es la pasión ardiente que puedo pintar cada día.

Texto: Belén Alonso Montañez
Narración: La Voz Silenciosa