Hablar del tango es hablar de
pasión, sensualidad, poesía e historia.
De fecha imprecisa y origen aún
más incierto, hay teorías que remiten a sus raíces negras y otras que aseguran
su origen inmigratorio. Lo cierto es que a mediados del siglo XIX, los
conocidos conventillos de la ciudad de Buenos Aires se llenaban de paisanos,
gringos recién bajados de los barcos y porteños de pocos recursos que, quizás
para diferenciarse o para generar arraigo, marcaron con impulso propio las
nuevas expresiones populares, entre las que destaca el tango.
Mezcla de códigos cerrados y con
un lenguaje particular, el tango brotaba en las casas de baile, orillaba el
Riachuelo, los boliches de carreros y cuarteadores, y los conventillos del
barrio sur.
Sin duda el tango ha traspasado fronteras y
hoy se ha convertido en patrimonio de la humanidad y también de la literatura.
Hace poco he leído, casi por
casualidad, dos libros relacionados con el tango, uno de ellos
del escritor argentino Tomás Eloy Martínez y el otro del escritor chileno Roberto Ampuero.
El primero de estos escritores escribió “El cantor de tango” que nos lleva a un recorrido excepcional por Buenos Aires, Borges y el tango.
del escritor argentino Tomás Eloy Martínez y el otro del escritor chileno Roberto Ampuero.
El primero de estos escritores escribió “El cantor de tango” que nos lleva a un recorrido excepcional por Buenos Aires, Borges y el tango.
El protagonista de la novela,
Bruno Cadogan, estudiante universitario que realiza su tesis doctoral, se arroja
a la búsqueda de Julio Martel, un misterioso cantor de tangos que jamás quiso
comercializar su música y solo canta en vivo: en restaurantes subterráneos,
cafés, frente a casas perdidas en la laberíntica Buenos Aires, sin embargo, los
pocos que le han escuchado, señalan que tiene una voz fuera de este mundo.
En esta búsqueda, el protagonista
nos lleva en un viaje por la historia de Buenos Aires y los graves problemas
vividos a inicios de la década del 2000 cuando parecía que el país se
desintegraba.
Magníficamente narrada, con una
calidad literaria impecable, te arrastra por ese Buenos Aires en el que se
mezclan una serie de mitos como el aleph de Borges, barrios mágicamente
descritos y el propio cantor de tangos que te llevan a un viaje fascinante a la biografía de la ciudad cuna del
tango.
El otro libro es “El último tango
de Salvador Allende” del escritor chileno Roberto Ampuero.
Una novela donde se mezclan dos
historias, que se encuentran unidas a través de un cuaderno que contiene un
historia no oficial del presidente Salvador Allende, una historia que muestra
al presidente como un ser humano, con todos sus cuestionamientos, miedos y
errores.
Rufino, un humilde panadero, que
por una historia en conjunto, como viejo compañero del presidente Allende en un
taller anarquista, se convierte en su asistente personal.
Rufino es un gran amante del tango y comparte esta afición
con el mandatario.
Mientras escuchan tangos de Carlos
Gardel, Julio Sosa, Alberto Palacios, la
orquesta de Juan D´Arienzo o la Orquesta Típica de Miguel Caló van construyendo
una historia de amistad, honor y lealtad, que Rufino va escribiendo en un
cuaderno.
Muchos años después, ese cuaderno
llega a las manos de David Kurtz, un exagente de la CIA, quien a través de sus
páginas no solo irá descubriendo la vida íntima del presidente Allende, sino que
también irá descubriendo su propio pasado.
Con una maestría y un talento
notable, el autor va cruzando estas narraciones paralelas, distanciadas por los
años, pero unidas por la historia.
Ambos libros nos transportan a
momentos de la historia latinoamericanas que revelan toda la complejidad del ser humano,
años dificultosos, confusos y de gran oscuridad, pero matizados con la belleza, el poder y la fuerza del tango.
“Así es el tango, sabés, de ayer
y de hoy, requiebro y pena de amor. Si no entendés, escuchá lo que te digo, que
los barrios son testigos de que cuento la verdad” HOMERO MANZI
El texto te lleva de la mano a los arrabales, en Buenos Aires atrás en el tiempo. La mezcla de culturas provocan hechos que hacen historia,
ResponderEliminarBuen artículo
María Estévez
Dan ganas de ponerse con los dos libros de inmediato, tan bien los pintas, Natan.
ResponderEliminarEl tango siempre me ha sugerido ambientes duros, llenos de sombras, pero al mismo tiempo sin matices, personajes cuya verdadera vida consiste en sobrevivir... Manías de un castellano ajeno al oceáno.
PD: Es curioso, cómo se relaciona todo en La Esfera: Julio Mártel debió conocer a la bailaora que nos ha presentado Carlos Castro unos pisos más abajo de esta entrada.
Muchas gracias Aniagua y como bien dices el tango es historia... saludos
ResponderEliminarGracias Amando, y ambos libros muy recomendados.
ResponderEliminarTal como señalas el tango está lleno de ambientes sombríos, característico de su nacimiento y de sus protagonistas. Sin duda traspasa su característica de baile y pasa a convertirse en historia con toda sus letras.
Saludos
Que bien Diego y "La Mariposa" es un gran tema.... "NO ES QUE ESTÉ ARREPENTIDO, DE HABERTE QUERIDO TANTO...
ResponderEliminarte recomiendo absolutamente "El cantor de tangos" un gran libro
Saludos y gracias por tu comentario
Conozco a una pareja a quien le gustarán estos libros. Sabéis que en Napolés hay muchas milongas, lo que no es tan extraño cuando se miran de cerca los apellidos de los músicos.
ResponderEliminarA mí tanto la música como la letra de los tangos me encanta, son microrrelatos trágicos.
Natan, conoces el tebeo Fuelle ? que cuenta esta historia de los emigrantes italianos en la Argentina y el Corto Maltese de Hugo Pratt? que se llama... Tango.
El tango, un género inseparable de Argentina.
ResponderEliminarSolo he leído novelas en las que se cita al género pero de manera fugaz. Lo suele utilizar el escritor para crear atmósferas fuertes y dolorosas.
Natan, apunto tus sugerencias.
Si lo consideras puedes proponer una de las dos novelas como lectura para El Club de los 1001 Lectores.
Hola Catherine,
ResponderEliminarEl tango tiene sus raíces en los puertos y tiene mucho que ver con los inmigrantes especialmente italianos, así que me imagino que en Napoles debe haber mucha música similar.
La letra de los tangos es muy potente y sin duda es muy trágico.
El tebeo fuelle no lo conozco, pero el cómic Tango de Hugo Pratt si... y me parece extraordinario.
Saludos y gracias por tu comentario
Hola Francisco,
ResponderEliminarEn estas novelas el Tango pasa a ser un actor más, así que muy recomendables ambas.
Sin embargo, creo que les resultará mas universal "El último tango de Salvador Allende"
Saludos
Hola Natan, el título del tebeo se escribe Fueye, de Jorge González, un argentino que vive en Madrid. Obra gráfica editada por Sinsentido, premiada en 2008. Por fin lo encontré en la biblioteca.
ResponderEliminarBuenas noches.
Tu entrada me ha hecho volver a escuchar tangos. Son como un desgarro que necesito periódicamente.
ResponderEliminarAhora no me va a quedar más remedio que leer esos libros (El cantor de tangos me pinta mejor, no sé si me equivoco).
Muchas gracias por tu entrada y tus sugerencias.