13 mayo, 2013

Nicanor Parra: El poeta imaginario

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Nicanor Parra

Nicanor Parra es uno de los grandes poetas de la historia literaria de Chile. Ha sido candidato al Premio Nobel de Literatura en tres ocasiones, ganador del premio Cervantes, ganador del premio Juan Rulfo en México, Premio Nacional de Literatura en Chile, Doctor Honoris Causa en varias universidades. Su trabajo poético ha sido estudiado por numerosas universidades del mundo y ha sido traducido a diversos idiomas. 

Roberto Bolaño comentó sobre Nicanor Parra: “Parra ha conseguido sobrevivir. No es gran cosa, pero algo es. No han podido con él ni la izquierda chilena de convicciones profundamente derechistas ni la derecha chilena neonazi y ahora desmemoriada. No han podido con él la izquierda latinoamericana neostalinista ni la derecha latinoamericana ahora globalizada y hasta hace poco cómplice silenciosa de la represión y el genocidio. No han podido con él ni los mediocres profesores latinoamericanos que pululan por los campus de las universidades norteamericanas ni los zombis que pasean por la aldea de Santiago. Ni siquiera los seguidores de Parra han podido con Parra. Es más, yo diría, llevado seguramente por el entusiasmo, que no sólo Parra, sino también sus hermanos, con Violeta a la cabeza, y sus rabelesianos padres, han llevado a la práctica una de las máximas ambiciones de la poesía de todos los tiempos: joderle la paciencia al público” 

Nació en el año 1914 en el seno de una familia campesina, pero con una sensibilidad
artística que fue heredada por todos sus miembros, basta recordar a su hermana Violeta Parra para entender la potencia artística de esta familia.

Estudió ciencias físicas y matemáticas en la Universidad de Santiago de Chile, y se graduó en 1938. Su primer libro de versos; Cancionero sin nombre (1937), dejaba entrever huellas de la poesía de García Lorca, aunque ya por entonces ensayaba su teoría de la antipoesía.

En 1943 viaja a Estados Unidos a estudiar mecánica avanzada al medio en la Brown University y en 1949 se traslada a Inglaterra con la intención de estudiar en Oxford.

Su paso por Estados Unidos e Inglaterra, la inmersión en la vida cotidiana de estas dos sociedades desarrolladas, y su oposición a la poesía tradicional de Pablo Neruda, resultarían fundamentales en la gestación de sus antipoemas.

En 1954 apareció su más característico libro de poemas titulado: Poemas y antipoemas. Esta obra está compuesta por tres partes: Cantos a lo humano, Poemas y Antipoemas.

Acá abandona la poesía hasta entonces simbólica y desesperanzada por una más folclórica, irónica y vinculada a la realidad. Este libro fue acogido como una obra revolucionaria en el ámbito de la poesía hispanoamericana y chilena, que en esos años se encontraba dominada por el tono solemne y grandilocuente de Pablo Neruda, sin embargo, el coloquialismo del autor significó un profundo cambio e introdujo un modelo alternativo, abierto a la ironía y el humor.

Sus versos utilizan un lenguaje cotidiano, cargado de ironía y que deja de lado la métrica clásica de la poesía, lo que supone una crítica importante al lenguaje lírico. La aventura del hombre contemporáneo es vista con un cálido sentido vital y persuasivo humor, desde un prisma pesimista.

Para apreciar la maestría de Nicanor Parra, nada mejor que compartir uno de sus clásicos poemas.

El hombre imaginario

El hombre imaginario
vive en una mansión imaginaria
rodeada de árboles imaginarios
a la orilla de un río imaginario

De los muros que son imaginarios
penden antiguos cuadros imaginarios
irreparables grietas imaginarias
que representan hechos imaginarios
ocurridos en mundos imaginarios
en lugares y tiempos imaginarios

Todas las tardes tardes imaginarias
sube las escaleras imaginarias
y se asoma al balcón imaginario
a mirar el paisaje imaginario
que consiste en un valle imaginario
circundado de cerros imaginarios

Sombras imaginarias
vienen por el camino imaginario
entonando canciones imaginarias
a la muerte del sol imaginario

Y en las noches de luna imaginaria
sueña con la mujer imaginaria
que le brindó su amor imaginario
vuelve a sentir ese mismo dolor
ese mismo placer imaginario
y vuelve a palpitar
el corazón del hombre imaginario

Artículo: Natan Olivos