29 junio, 2013

Sunset Park, de Paul Auster.

Una de las propuestas de lectura en agosto en El Club de los 1001 Lectores será Sunset Park, de Paul Auster.


Título: Sunset Parl
Autor: Paul Auster
Nº páginas: 288 págs.
Editoral: ANAGRAMA
ISBN: 9788433975461

Puede que resulte extraño asociar la metáfora con Paul Auster –jamás me había ocurrido hasta ahora- pero no puedo evitar que  esta figura literaria me venga a la mente con fuerza  cuando pienso en Sunset Park.

El lugar en que trabaja uno de los personajes , The Hospital for Broken Things (…) devoted to repairing objects from an era that has all but vanished from the face of the earth. Manual typewriters, fountain pens, mechanical watches, (…) me pareció  una metáfora de los personajes del libro –quienes están dañados de distintas formas y necesitan sanar.

Existe un evidente (al menos para mí) paralelismo entre ese hospital y la película sobre la que Alice, otro de los personajes, prepara su tesis doctoral, The best years of our lives. Los protagonistas, excombatientes de la segunda guerra mundial, vuelven a casa pero no son los mismos que se fueron, ni tampoco el mundo y las personas que se encuentran. ¿Tendrán cabida en él? 

Seguí dándole vueltas al asunto y se me ocurrió que,
después de todo, ese Hospital de las Cosas Rotas es una metáfora de TODOS los personajes austerianos, "rotos " y que necesitan recomponerse como los protagonistas de  El Palacio de la Luna, libro al que me recordó por varios motivos- o El Libro de las Ilusiones,.

Una de las frases del libro -(…) The language is so clean and precise, so gorgeous in its simplicity,(…) - me pareció una declaración de estilo del propio autor . La aparente simplicidad de su escritura esconde una complejidad que no resulta evidente a primera vista. Desde el juego de metáforas ya comentado hasta la manera en que consigue que, en una novela en que apenas hay diálogos, tengas la sensación de que estos ocupan prácticamente toda ella.

El  comienzo del libro me impactó. Cuando  Milles habla sobre su necesidad de hacer fotografías de las casas abandonadas (tiene un trabajo la mar de peculiar) y como las personas que las habitaban siguen en cierta forma presentes a través de  esos objetos cotidianos que han dejado allí. Algo de eso - como a veces son las cosas las que te hacen sentir la presencia de sus dueños, que estos se conviertan en seres reales – ya lo había comentado aquí.

El cine, la fotografía, los libros,  elementos recurrente del universo austeriano, están presentes, pero tengo la sensación de que en esta ocasión los lleva más allá. Se incardinan en la propia trama. ¿Cómo explicarlo? Alice trabaja en el PEN, el padre de Milles es el dueño de una pequeña editorial que atraviesa una situación muy delicada; la referencia a To Kill a Mockingbird (he aquí otra metáfora). Nos  enseña otras facetas del mundo de los libros, el de los editores y los escritores; hasta ahora solo nos había presentado el nuestro; el del lector.

La muerte, presente en todos los libros de Auster, aquí lo está de forma mucho más marcada. No solo a través de las referencias a las muertes de dos jóvenes (parece que en estos casos siempre nos produce una mayor impresión) sino también con la presencia del cementerio cercano a la casa en que viven los okupas. También nos encontramos con la idea de decadencia ¿Habla Auster por medio de Renzo –un escritor- cuando le hace decir que He is beginning to wonder if this isn’t the end, if the old fire hasn’t been extinguished at last.

Si queréis conocer los lugares en que transcurre Sunset Park podéis hacerlo sin moveros de vuestro Sillón También podéis escuchar una canción que suena en el libro,  Every time we say good Bye , en la versión de Nina Simone.

Crítica: Lammermoor