24 julio, 2013

Crítica "Uno de los nuestros", de Willa Cather

Título: Uno de los nuestros
Autor: Willa Cather
Editorial: Nórdica
Traductor: Beatriz Bejarano 
Tamaño: 13,5 x 22,5 cm
Páginas: 504
PVP: 22,50 euros
ISBN: 978-84-92683-43-7
Esta novela que publica Nórdica, ganadora en 1922 del Premio Pulitzer, es una de las mejores de la autora de “El Canto de”, “Llama al Arzobispo”, “Una Dama Perdida” o “Mi Antonia” y de colecciones de relatos como “El Caso de Paul” o “Cuando se Abrió Cuentos de Mujer”, que hacen de ella una de las autoras más destacadas de una época especialmente prolífica de la literatura norteamericana, ya de por sí prolífica, como es la de las primeras décadas del siglo XX, y señaladamente el periodo de entreguerras en el que escriben autores como Dos Passos, Faulkner, Scout Fitzgerald o Dorothy Parker, por mencionar unos pocos de una nómina inacabable.

La escritora Willa Cather
Willa Cahter
encarna un tipo de narración muy asentada en esa literatura: la de raíces realistas y decimonónicas que se entrega especialmente a la descripción de ambientes rurales. En el caso de Cather y esta novela, se trata de Nebraska, pero la novela trasciende con mucho la vida de un estado agrícola, los conflictos que se plantean a las comunidades pequeñas en un mundo cada vez más industrializado o la mera recreación de un paisaje abrumadoramente bello, para convertirse en una espléndida obra que plantea la lucha del individuo por encontrar su lugar en un mundo rígidamente organizado, la insatisfacción como motor de su vida y a la vez el profundo cambio que supuso Guerra Mundial en la vida de los habitantes de una pequeña comunidad que veían a Europa como un lugar del que procedían algunos de sus vecinos y amigos, pero no como el escenario en el que cambiaría la vida del país y la suya propia.

“Uno de los Nuestros” se divide en dos partes claramente diferenciadas, respondiendo a esa localización espacial: la primera se desarrolla en el pueblo de Lovely Creek y en ella acompañamos a los Wheeler, una acomodada familia en la que crece Claude, un joven que ayuda en la granja familiar mientras estudia en una universidad cristiana. Su relación con una familia de origen alemán abrirá la mente de Claude a nuevas expectativas, aunque el joven intenta seguir el destino que le parece propio: comienza a construir lo que será su futura casa e intenta arrancar una explotación agrícola y ganadera propia, narración que ocupa los tres largos capítulos que forman esta parte de la novela ambientada en Nebraska, a los que sigue “El viaje en el “Anchises” y “Ordenar a las águilas del poniente que continúen volando”, segunda parte de la peripecia de Claude Wheeler.

La guerra de Europa- que los americanos seguían al principio con distancia y más tarde con aprensión- deja de ser un asunto ajeno cuando su país entra en ella y el cambio de escenario del protagonista será también el lugar donde se resuelva su elección vital y el desarraigo que sentía en la aparentemente idílica comunidad en la que nació y se casó.

La novela, llena de matices y enormemente sutil en la descripción de la psicología de los personajes, intensa en la descripción de la naturaleza que rodea a los protagonistas sin caer en el embobamiento, es magnífica de principio a fin , en su dominio de los diálogos y la mesurada inclusión del análisis psicológico y social, en la alternancia entre la comprensión de las diferentes perspectivas de los individuos y el estudio de los cambios sociales, en el análisis de las variaciones en el sistema de relación de los americanos con el resto del mundo y la narración de sus complejas sociedades, a medio camino entre la tradición reciente y los cambios constantes, en el papel de las mujeres y las diferentes comunidades que forman el país.

Reseña: Tomás Ruibal