08 julio, 2013

El reconocimiento que despojó a Borges del Nobel

Jorge Luis Borges

Hablar de Jorge Luis Borges, es hablar de uno de los más importantes escritores latinoamericanos del siglo XX y quizás de la historia.

Nació en Buenos Aires, Argentina en el año 1899 y sus publicaciones fueron ensayos breves, cuentos y poemas. Sin embargo, su obra es considerada como fundamental en la literatura y en el pensamiento universal. Nunca escribió una novela y a quienes le reprocharon esa falta, Borges respondía que sus preferencias estaban en el cuento, que es un género esencial y no con la novela que obliga al relleno.

Fue criado en una familia bilingüe de Buenos Aires, por lo que para él resultaba sumamente natural hablar dos lenguas y ya sabía leer a los cuatro años de edad.

A lo largo de su vida recibió importantes premios y distinciones de universidades y
gobiernos de diversos países. Sin embargo, aunque ganó los más importantes premios de literatura, el más importante de ellos, el Nobel, le fue esquivo, y según cuenta la historia se debió a una inoportuna aceptación de un premio y reconocimiento que lo descalificó para siempre frente a la Academia Sueca.

 Borges y Pinochet
En el año 1976 estuvo a un paso de obtenerlo, según el ensayista uruguayo Emir Rodríguez, en “Borges, una biografía literaria”, dice que ese año el escritor argentino “ya había sido elegido a medias con Vicente Aleixandre, el poeta surrealista español, para el premio Nobel” sin embargo, Jorge Luis Borges aceptó el homenaje de parte del dictador chileno Augusto Pinochet, que era el militar más rechazado por la intelectualidad de Europa y América Latina.

El 21 de septiembre de 1976 -el mismo día en que asesinaron al ex canciller chileno Orlando Letelier en Washington-, Borges recibió de manos de Pinochet el doctorado honoris causa en la Universidad de Chile y pronunció un cuestionado discurso, del que años más tarde el escritor argentino se arrepentiría públicamente.


Tras el encuentro con Pinochet, Borges declaró: "Yo soy una persona muy tímida, pero él (Pinochet) se encargó de que mi timidez desapareciera, y todo resultó muy fácil. El es una excelente persona, su cordialidad, su bondad... Estoy muy satisfecho... El hecho de que aquí, también en mi patria, y en Uruguay, se esté salvando la libertad y el orden, sobre todo en un continente anarquizado, en un continente socavado por el comunismo”. Sería a partir de este momento que el escritor argentino se convirtió en candidato crónico al premio más significativo de Literatura, sin que le fuera otorgado nunca.

En este sentido, el chileno Volodia Teitelboim, reveló en “Los dos Borges” una opinión que el académico sueco Arthur Lumolkvist le comunicó en 1979, respecto de la negación del premio al escritor argentino, el académico señaló “Soy y seré un tenaz opositor a la concesión del Premio Nobel de Literatura a Borges por su apoyo a la dictadura de Pinochet, que ha sido usada por la propaganda de la tiranía para intentar una operación cosmética”

A una periodista argentina que fue a verlo en una de estas ocasiones en que no había ganado el galardón le dijo: “No se preocupe, se trata de una situación que lejos de molestarme, me divierte. Me apena sí por los argentinos, que la siente como si fuera que han perdido un importante partido de fútbol”.

Sin embargo, según el investigador Alejandro Vaccaro que no le dieran el Nobel lo afectaba mucho” y todos los años cuando los periodistas llegaban a su puerta a entrevistarlo, Borges se ponía mal y decía: “Si me lo dan sería inmerecido, pero yo quiero que me lo den”.

Pese a todo, se mantuvo con una actitud digna frente al tema e incluso en el año 1985 realizó una declaración al diario “Clarín” refiriéndose a la permanente negación del Nobel, "La inteligencia de los europeos se demuestra por el hecho de que jamás me hayan dado el Premio Nobel. ¿Sabe usted por qué? No hay escritor más aburrido que yo. Es una gran equivocación que la gente me lea, porque ni a mí mismo me gusta lo que escribo y por eso ni yo mismo me leo, nunca me he leído".

Con todo, Borges ya pasó a integrar el parnaso de los eternos nominados, al lado de Joyce, Kafka y tantos otros... según algunos, lo importante quizás no sea tener el Nobel , sino merecerlo.

Artículo: Natan Olivos