30 septiembre, 2013

Neighbours




Introducir la cuchara en la olla y olfatear el aroma del dulce es una experiencia mística, y cual ceremonia gentil, me atrapa todos los días de la semana. Sonrío, me acerco al ventanal y observo a mis vecinos con suma atención. Ellos ignoran mi existencia y además forman parte de una rutina que desconocen absolutamente: los tres compartimos decenas de noches en vela. En mi caso padeciendo de un insomnio crónico, el anciano transcurriendo su vida tras el cristal de la ventana y el otro, un hombre de mediana edad y que vive en diagonal a mi casa, deambulando durante las madrugadas como si fuera un febril cazador al acecho de alguna presa que se obstina en escapar por los laberintos de su mente.

“Es novelista”, susurró una vecina del barrio. En ese momento comprendí el afán con el que a menudo aporrea las teclas del ordenador después de adueñarse de la idea, ese boceto intrigante que no lo deja descansar en paz.

Me paro en puntas de pie y estiro el brazo intentando alcanzar el último estante de la alacena. Encuentro los frascos, les quito el polvillo con un papel suave para no rayarlos y los acomodo sobre la mesada. En ese momento, el viejo abandona su puesto de centinela y atiende el teléfono. Mientras la mermelada se termina de entibiar, el hombre regresa con una taza de café y se reintegra a su destino de eterno vigía. La noche cae sobre la ciudad. El escritor sigue haciendo su trabajo. Yo, el mío.

Texto: Bee Borjas

Narración: la Voz Silenciosa

13 comentarios:

  1. El transcurrir de la madrugada,cada vecino con su noche en vela...
    Muy bueno
    Abrazos

    ResponderEliminar
  2. Anónimo30/9/13 8:42

    Te felicito, durante cinco minutos ta he acompañado y he sentido el aroma del dulce.

    ResponderEliminar
  3. Muchas gracias por sus generosas palabras y un agradecimiento especial para La Esfera que es uno de los sitios que me ha recibido con apreciada gentileza. Sigamos rodando, entonces!!!
    Un abrazo para todos!!!

    ResponderEliminar
  4. Una delicia de lectura, Bee.
    Dejo aquí mis cariños tanto para vos como para la Esfera, tus extraordinarios anfitriones

    ResponderEliminar
  5. Muchas gracias, Patri!!! Es un placer recibir tanto cariño y apoyo. Besos miles, amiga!

    ResponderEliminar
  6. El insomnio, fuente inagotable de inspiración.
    Me ha gustado mucho.

    ResponderEliminar
  7. Realista e insomne. Buen relato, Bee!
    Me gusta!

    ResponderEliminar
  8. Una idea lleva a la otra, y esa otra hace que... retroalimentación.
    Recuerdo que estaba en mi ciudad, no hacía tanto calor y el mar estaba más azul que de costumbre.
    Y ahora.
    A big kiss, my BeeBee.
    HD

    ResponderEliminar
  9. ANA y PALOMA:
    Muchísmas gracias por leer y dejar lindas palabras!
    HUMBERTO:
    Tenés que patentar lo de la "retroalimentación", Negro. Eso y la generosa amistad tuya, no hace más que alentarme en este camino. Abrazo enorme!

    ResponderEliminar
  10. Bee: Es una enorme creación porque nos lleva de una ventana a la otra y porque, desde la simplicidad trabajada del relato, te proyectas a la genialidad de los grandes creadores. Muy bueno. Felicitaciones y abrazo

    ResponderEliminar
  11. Por eso los que dormimos como rocas, debemos pasar menos horas en la cama. El tiempo se esfuma, se esfuma, se esfum, se esfu, se esf, se es

    ResponderEliminar
  12. Que me ha gustado mucho, se me olvidaba lo importante.

    ResponderEliminar
  13. OSVALDO Y AMANDO:
    Son maravillosos los dos! Por el humor, la sensibilidad y el apoyo.
    Los abrazo, amigos!!!

    ResponderEliminar

Gracias por contribuir con tus comentarios y tu punto de vista.

Los componentes de La Esfera te saludan y esperan verte a menudo por aquí.

Ésta es tu casa.