30 septiembre, 2013

Reavers


Estoy de vacaciones. No siempre se puede tener el privilegio de pasar unos días en casa sin nada que hacer, nada programado, quiero decir. Sin un horario estricto, ni siquiera para recorrer paisajes desconocidos o monumentos imprescindibles, sólo disfrutar del tiempo y de las cosas que te gustan y que, generalmente, tienes que aparcar.

Así que estos días me he dedicado a mi más inconfesable afición: ver antiguas series televisivas.

Lo reconozco, nunca lo he ocultado: soy una friki de las series fantásticas. Desde Perdidos en el espacio pasando por UFO y Xena, hasta llegar a la que hoy me ha hecho disfrutar: Firefly, una estupenda serie futurista con aires de western que no tuvo el éxito que merecía.

He vuelto a sufrir la angustia del terror apenas mostrado en imágenes que provocan los

Reavers, caníbales espaciales que aterrorizan a los protagonistas con sus masacres sádicas y mantienen al espectador sin atreverse a respirar hondo, por si llama su atención.

Un terror que siempre sabes que no va a salpicarte más que de sangre falsa y fotogramas acaso estridentes e inofensivos. No como las imágenes que te taladran los ojos y el corazón cuando pasas del dvd a las noticias.

Una madre degüella a sus cinco hijos, un grupo de magrebíes asesina a un subsahariano, unos chavales apalean hasta la muerte a otro porque se niega a darles la cartera, terroristas que se ponen de cocaína para resistir el asedio a los hoteles que han destruido, multitudes de desplazados por la guerra que malviven en campos de refugiados, fanáticos que masacran incentes en centros comerciales, policías que disparan a chicos de 15 años, hombres que descerrajan tiros a sus vecinos por una linde.

Esto es auténtico terror, y no desaparece cuando el televisor se apaga. Aguarda agazapado en lo más íntimo de ti hasta que llegue el siguiente espanto, el que hará que los anteriores pasen a ser un mal recuerdo, a veces ni eso, tan saturadas de vísceras, maldad y violencia como están nuestras retinas.

Apago las noticias. Prefiero a los Reavers. Al menos, su violencia es de mentira.

Texto: Ana Joyanes

(NOTA: Este post NO pertenece a la convocatoria de ¿Vacaciones? Si yo te contara... El contexto vacacional es pura coincidencia)