13 octubre, 2013

6 collejas al enemigo público del cine y de España: Montoro.

Carta abierta al Sr. Cristobal Montoro: Enemigo del cine español y de España

Sr. ministro Montoro,

Creo que a estas alturas de la película ya se habrá arrepentido de sus palabras contra el cine español, en la que aseguraba que Los problemas del cine español tienen que ver con su calidad. No es la primera vez que usted le ataca. ¿Recuerda hace unos meses cuando aseguró que "alguno de nuestros famosos actores no pagan impuestos en España". "El día que paguen, las bases imponibles serán más amplias", agregó. ¿Me pregunto que tiene usted contra el cine y contra España?



Foto del ministro de economía español Cristobal Montoro, recibiendo seis collejas por ser el enemigo del cine

Empecemos con las collejas que se merece:

1.- Los tópicos: “El cine español es malo”
Películas malas se producen en EEUU, España y en Pernambuco (que por cierto existe). Lo que sucede es que
cuando el público va al cine y ve una película americana mala dice “que mala es esta película” y nunca dicen “que malas son las películas americanas” y cuando ve una española mala siempre dicen “que malo es el cine español” y nunca dicen “que mala ha sido esta película. La culpa es de personas como usted, que teniendo un “altavoz” lo amplifican.

2.- El cine es una industria. Por lo tanto economía.

De ella comen directamente: actores, directores, guionistas, productores, distribuidores, técnicos , especialistas de todo tipo (efectos especiales, animación, caracterización, dobles de riesgo...), cámaras, maquilladores, diseñadores, fotógrafos, editores, montadores, taquilleros, acomodadores, proyectores... sin hablar de lo que se mueve a su alrededor: publicidad, medios, vestuario, catering, atrezzo, periodismo especializado, merchandising... dejo aquí la lista pues se comería toda esta carta.

3.- El cine americano es igual de malo o bueno que el español. 
En EEUU también se hacen malas películas y seguramente más bodrios que en España. Lo que sucede es que pasan tantos filtros hasta exhibirse en España, que siempre llega solo lo mejor. Los distribuidores y salas exhiben solo lo bueno, lo que ha funcionado en América. Los films pasaron previamente por festivales, test de público y muchos ya se han estrenado previamente en origen. No están para perder dinero. Los experimentos ya se sabe que mejor con gaseosa.

4.- Sr. Montoro usted es el enemigo del cine
Aparte de no saber nada de cine español por lo que se puede deducir, usted tiene mucha parte de  culpa de su situación. No existe nadie en Europa (búsqueme a alguien) que no coincida que de manera urgente hay que actuar para salvar la situación que padece mediante la vuelta a un IVA reducido, tal y como tiene el resto de países de la Euro-zona: “España es el único que grava al cine con el tipo general. No podemos obstaculizar el acceso de los ciudadanos a la cultura a través de los impuestos”. Y aún así le reduce las subvenciones directas, una industria que crea empleo. Lo impresentable es que hasta hace unas semanas se les mantenía a los sindicatos para que impartiera cursos de “riso-terapia” y “acoso moral”, muy importantes para crear empleo y activar la economía. De genios.

5.- Sr. Montoro, ¿Sabe de verdad donde tiene que meter su tijeras y su nariz? 
En el fútbol.
No se pueden permitir cifras como las que se produjeron la temporada pasada. Solo la deuda acumulada de los equipos de Primera División asciende a casi 4.000 millones de euros, mientras que los ingresos no llegaron ni a los dos mil. ¿Qué empresa podría subsistir ante semejante agujero económico? La quiebra sería inmediata. Pero ese dinero lo soportamos y lo pagamos todos los españoles. Sea valiente.

6.- Usted como ministro representa a España.
¿Cómo puede usted tirar piedras sobre su propio tejado y hacer estas declaraciones contra el cine ¿Quién nos va entonces a comprar la burra? Flaco favor le hace a esta industria y a España.


Sr. Montoro, creo que el puesto le queda muy largo.

Le saluda un simpatizante del PP, cinéfilo y futbolero, por si existe alguna sospecha de partidismo.


Hasta el próximo Editorial del domingo
Artículo: Francisco Concepción