12 octubre, 2013

¿Cuánto hay de autobiográfico en tu último trabajo?

Otro concepto autobiográfico: "Hombre en el espejo" (© Jesús Cuevas Moreno)
“Hombre en el espejo” (© Jesús Cuevas Moreno)
Antes incluso de la pregunta ¿cuánto hay de autobiográfico en tu último trabajo?, cabría formular otras de, tal vez, mayor calado, como por ejemplo: ¿es posible evitar la transferencia del yo al texto?, ¿se debe evitar?, ¿puede uno escribir sin buscarse a sí mismo, de un modo u otro en cada texto, acaso en cada frase?, pero detengámonos en la primera y sencilla pregunta: ¿Cuánto hay de autobiográfico en tu último trabajo?

No existen datos fiables de cuando data la primera vez que se formuló esta pregunta ¿cuánto hay de autobiográfico en tu último trabajo?, seguramente se debe a algún periodista que en su día fue innovador, seguramente sus colegas de profesión le miraran con extrañeza cuando la hizo en la rueda de prensa de algún escritor famoso. La pregunta es sencilla pero, como suele ocurrir, no lo es tanto la respuesta, al menos no lo es si se quiere contestar con minuciosidad, ya que se trata de un tema muy largo y profundo.

Creo que resulta prácticamente imposible desligar al escritor de su obra en tanto que siempre estará presente en ella, no ya en la forma, lo que resulta evidente en la inmensa mayoría de los casos, sino en el fondo. El caso tal vez más evidente es el del poeta, quien bien pudiera verse reflejado en cada sentimiento derramado en un verso. Pero si lo miramos bien, no parece que sea menos cierto en el caso de los narradores. En los textos narrativos queda un tanto diluida la esencia del yo escritor, ya que de no aparecer de forma muy evidente en la narración de experiencias, aparecerá a buen seguro en la narración de vivencias deseadas y, en el más liviano de los casos, en la exposición de la resolución del necesario conflicto narrativo, esto es, en la exposición de la resolución del problema expuesto en cuya belleza se sustenta el relato. En este sentido, cada obra no deja de ser un capítulo suelto de un manual de la vida, con la premeditación suficiente como para que solo por eso merezca la pena. Otra cosa será que el lector no consiga entresacar ninguna enseñanza de cada texto. Pues incluso cuando el maestro no es muy bueno enseñando, la enseñanza está ahí y tal vez solo baste con ser buen alumno.

El componente autobiográfico en la literatura parece algo insoslayable, algo inherente al escritor, pues todo aquello que lo conforma le es inherente y participa del resultado final, y el resultado final es: escritor. ¿Cómo podría pues obviarse a sí mismo el escritor?, de la misma manera que no se puede apartar de su condición de escritor cuando realiza cualquier pequeño acto cotidiano, no podrá jamás “ausentarse” mientras escribe una obra. ¿Cómo podría desaparecer de su obra si para llevarla a cabo le es precisa, indispensable, su forma de mirar el mundo, su forma de interpretarlo?, aunque fuera lo único del escritor presente en la obra, sería cabo suficiente para tirar del hilo y llegar hasta el ovillo que es el mundo interior del escritor.

El escritor en su Esfera

¿Cuánto hay de autobiográfico en tu último trabajo?
Artículo: Victor J. Sanz