16 noviembre, 2013

Se buscan personajes para una novela

En busca de personajes para una novela
Los rasgos de los personajes de una novela son, probablemente, uno de los elementos más volubles durante su desarrollo.

En el trabajo previo de documentación y toma de datos para la elaboración de una historia, una de las tareas más complicadas suele ser reunir información suficiente acerca de lo que algún día serán los personajes. No hablamos necesariamente de novela histórica, donde esta tarea está delimitada al contexto histórico y presenta, acaso otro tipo de dificultad, sino que hablamos de personajes intemporales, eternos.

En esa fase del proceso de creación de una historia, hay escritores que siempre parecen dispuestos a hacer de toda situación un relato, de toda persona un personaje y de toda frase parte de un hilo narrativo o, al menos, valoran por un instante la posibilidad de hacerlo.

Evidentemente esto no es siempre posible, ni los resultados son siempre los deseados, pero es ese trabajo de criba, ese esfuerzo inconmensurable de encontrar la pepita de oro

entre millones y millones de granos de arena, forma parte del trabajo diario de muchos escritores, principalmente cuando se encuentran inmersos en la preparación de una historia más o menos larga que, a buen seguro, fagocitará todo el material literario que sean capaces de reunir.

Esta búsqueda incansable puede depararle al escritor no pocas joyas por pulir. Y aún en el caso de que fuera infructuosa la búsqueda, en realidad solo lo sería en apariencia, pues de la simple búsqueda, el escritor puede absorber detalles menores de las personas y las situaciones analizadas que, una vez incorporadas a su historia en la forma en que resulte conveniente, le aportarán ricos matices que dotarán a la historia de esa característica tan difícil de conseguir en muchas ocasiones, la cercanía al lector. Esta cercanía se produce de forma natural cuando los mimbres que se utilizan para tejer el cesto de la novela son los mismos mimbres que el lector puede reconocer en su vida cotidiana.

Esta búsqueda, esta tarea inconmensurable, inabarcable, casi imposible, se realiza muchas veces de forma inconsciente o, al menos, en un segundo plano.

A diferencia del escritor hormiga, que todo lo trabaja y todo lo guarda para un futuro literario, existe también otro tipo de escritores que, aparentemente por encima de toda circunstancia humana que pueda rodearles, elaboran concienzudamente la trama de sus historias, con personajes que, en contra de lo que algunos de ellos mismos puedan pensar, también son hijos de la misma realidad. Las joyas que este tipo de escritores puedan confeccionar están hechas con el mismo oro que las pepitas de río que busca el escritor hormiga.

Sea como fuere, la búsqueda de rasgos para personajes es una parte muy densa del trabajo previo a toda historia que se precie de serlo y es una tarea de las más delicadas, pues de ella depende en gran medida el buen o el mal sabor de boca que podamos dejar en el lector.

El material con el que está tallado el personaje no es lo único que lo define, y el escritor no es su único escultor. La propia acción de la novela pule a su manera al personaje, aportándole un brillo y un empaque que deben contribuir a hacerlo aún más interesante.


Se buscan personajes para una novela
Artículo: Victor J. Sanz