08 diciembre, 2013

Revelación


Buenas tardes, madre, necesito contarte algo. Acabo de conocer a una joven maravillosa y me he enamorado de ella. Se llama Giuliana, es más o menos de mi edad, está admirablemente educada y compartimos muchas aficiones, pues le encanta la literatura clásica, adora las composiciones de Paganini y las óperas de Verdi. Es de muy buena familia, no te vayas a pensar, sus padres eran unos ricos lombardos que se instalaron en nuestro país huyendo de un conflicto político cuyos detalles desconozco. Giuliana Marini es una damita preciosa, sus cabellos ambarinos me recuerdan los tuyos. Le pediré que pase a verte. Cuando la conozcas también te sorprenderán sus atractivos ojos de azabache. Viste como una auténtica princesa y es sencilla, gentil, tierna. Y aunque no le encuentro el más mínimo defecto, me temo que existe un inconveniente para que prospere esta ilusionante relación: ella murió en 1882 y asegura que bajo ningún concepto puede traspasar las puertas del cementerio. Así es que, de ahora en adelante, os visitaré a menudo. Aquí dejo unas flores, espero que te gusten. Hasta mañana, madre.

Texto: Rafael Sastre Carpena