25 enero, 2014

Los diez mandamientos del protagonista

Los 10 mandamientos del protagonista de una narración
Si los protagonistas de las narraciones de ficción tuvieran conciencia de sí mismos como entes individuales y, además rigieran su vida por alguna religión parecida a la católica, estos podrían ser los diez mandamientos del protagonista:

1.- Amarás tu pasado por encima de todas las cosas. Los personajes literarios deben tener un pasado, compuesto por experiencias y conocimientos, por costumbres y manías, por odios y amores...; y lo amarás por encima de todas las cosas ya que sobre él habrás de edificar tu presente y tu futuro en el relato.

2.- No utilizarás nombres rimbombantes en vano. No tendrás un nombre tan rimbombante como para que sea lo único que, al final, el lector recuerde de la narración; a menos, claro está, que ese nombre venga motivado por algo absolutamente imprescindible y sea inherente a la historia.

3.- Santificarás lo extraordinario. Los personajes vulgares, corrientes, comunes, carecen de atractivo e interés. Por ejemplo, un oficinista, un gris oficinista, no podrá ser nunca un buen protagonista a menos que lo sea por otro motivo distinto al de su profesión. Pongamos por caso, que le acontezca un suceso singular, único, extraordinario; o que desarrolle (o se descubra) un extraño y maravilloso superpoder. En tal caso, el gris oficinista no será protagonista de la narración por su condición de oficinista, sino por ese suceso singular que le ocurre o presencia o por ese superpoder extraño y maravilloso que desarrolla y, un buen día, se descubre. En consecuencia, serás extraordinario en algo, destacarás en alguna faceta, aunque esta sea la obtención de sangre humana por métodos ilegales y fatales.

4.- Honrarás tu lengua. Te ceñirás a tu forma habitual de hablar, no utilizarás expresiones impropias de tu condición e identidad. No utilizarás expresiones chirriantes en tu idioma materno y no utilizarás términos que ni siquiera tú entiendes.

5.- No morirás. No morirás en presencia del lector. Incluso aquellos protagonistas que vayan a ser ajusticiados, o que sean suicidas, morirán después de la palabra FIN. Permanecerás vivo en la memoria del lector, que te recordará así eternamente.

6.- No cometerás actos impropios. De forma valiente o cobarde, inteligente o estúpida, esperanzada o abatida, no importa el cómo, pero te enfrentarás con todas las consecuencias a las barreras que te ponga delante tu autor. Debes comprender que ése y no otro es el motor de la narración en la que vives, con independencia de si consigues superar los obstáculos o no. No cometas el acto impropio de rehuir tu destino.

7.- No robarás. No robarás ni ocultarás al lector información imprescindible para comprender tu historia.

8.- No tendrás falsos antecedentes. No te mostrarás cambiante, voluble o incoherente con los antecedentes que de ti va conociendo el lector.

9.- No consentirás acciones ni diálogos impropios. Harás en todo momento lo único que te quepa hacer, porque una sola es la acción y una sola es la palabra óptima que corresponde a cada momento. Analizarás todas las opciones, todas las posibilidades, y actuarás o hablarás, en consecuencia, de esa única manera propia de ti. No harás ninguna cosa que tú mismo no harías en tu misma circunstancia.

10.- No codiciarás los rasgos ajenos. No caerás en la tentación de imitar los gestos o comportamientos del resto de personajes, porque confundirás al lector. Te abstendrás de utilizar sus mismos ademanes de la misma manera, sus mismas reacciones del mismo modo y sus mismas palabras con la misma entonación.

Siguiendo estos sencillos mandamientos, es probable que el protagonista esté más cerca de llegar a convertirse en un gran e inolvidable protagonista.

Los diez mandamientos del protagonista
Artículo: Victor J. Sanz