15 febrero, 2014

Los cliffhangers, generando interés en el lector

Cliffhanger es un término de origen inglés cuya traducción literal vendría a ser "colgado de un acantilado". Es un término utilizado en literatura para definir la técnica empleada por el autor para mantener al lector en vilo entre un capítulo y el siguiente o entre un volumen de una saga y el que le sigue.

Los productos televisivos suelen remarcar
el uso de los cliffhangers  con un "Continuará..."
Para dar lugar a un cliffhanger el autor recurre a la omisión o retardo de un dato importante para el desarrollo de la historia, como el nombre de un personaje —actor de un hecho ya explicado al lector o al espectador—; o el de una ubicación —por ejemplo el destino de un viaje que comienza al final de un capítulo y sigue o concluye en el capítulo siguiente. Pero también puede conseguirse este efecto simplemente narrando o mostrando una escena o una imagen para la que la mente del lector exige una explicación que la finalice.
Uno de los cliffhangers —aunque  todavía no se le llamaba así— más antiguos y explícitos que pueden encontrarse en la literatura está en
El Quijote. Tiene lugar entre los capítulos VIII y IX. De hecho el capítulo IX se titula "Donde se concluye y da fin a la estupenda batalla que el gallardo vizcaíno y el valiente manchego tuvieron" y comienza así: "Dejamos en la primera parte desta historia al valeroso vizcaíno y al famoso don Quijote con las espadas altas y desnudas, en guisa de descargar dos furibundos fendientes, tales que, si en lleno se acertaban, por lo menos se dividirían y fenderían de arriba abajo y abrirían como una granada; y que en aquel punto tan dudoso paró y quedó destroncada tan sabrosa historia, sin que nos diese noticia su autor dónde se podría hallar lo que della faltaba."
El origen del término que conceptúa esta técnica para generar interés en el lector, se cree que se debe a la novela A pair of blue eyes [Un par de ojos azules], de Thomas Hardy, y publicada por entregas en la revista Tinsley's Magazine entre 1872 y 1873. En uno de los capítulos, Hardy decidió dejar a uno de sus protagonistas literalmente colgado de un acantilado.
El uso de esta técnica se generalizó desde entonces en los relatos que llegaban hasta los lectores por entregas. Pero también en los productos televisivos que solían remarcar el uso de los cliffhangers con un "To be continued..." o el castellano "Continuará...". Actualmente, el lector y el espectador están muy familiarizados con los cliffhangers, ya que se dan casi a diario en las series de televisión constituyendo uno de sus mayores, sino atractivos, sí al menos, puntos de interés para los espectadores.
En comparación con la literatura televisiva, el uso de los cliffhangers en literatura —aunque carece de la fuerza y de la carga informativa de las imágenes— se presta a mayor cantidad de situaciones, pero sobre todo a mayor variedad de expresiones. Sin ir más lejos, una sugerencia inteligente puede desencadenar en el lector un sinfín de reacciones que hagan más rica, entretenida y adictiva la lectura.

Cliffhangers o "continuará..."
Artículo: Victor J. Sanz