17 diciembre, 2014

Adelantarse al deseo

Detonan las mirillas con las secreciones tristes. Estoy sudando lágrimas por todos mis poros. Llegan otra vez los deseos por año nuevo. Desde el Rosh Hashanah, incluso el mismo día, simplemente para fastidiar, corro, ando en bici, hago pesas y voy a nadar. El esfuerzo me hace sumirme en una larga melancolía (bella palabra para el aburrimiento), acompasada por el ritmo de mis pisadas, pedaladas, golpes metálicos y brazadas.
Hoy, inspiro el cielo azul, aspiro el parpadeo del sol filtrado por las nubes blancas, los alveolos henchidos, doloridos del limpio aroma que penetra blanqueándolos. Células quejándose de exceso de vida, del doloroso esfuerzo al resquebrajar el alquitrán endurecido. El Diwali ha amanecido como un ciclón soplando lejos, muy lejos el aire viciado que me acunaba, desmigando el tabaco con el mismo simún que me asfixia, que me quema como una alergia.
El velo cubriendo mis ojos como unas cataratas de quita y pon, es el vaho del poco líquido en las neuronas que desaparecieron, quizás en un lìchūn. Y se acabó el amazonas de alcohol.
Ansió ahora la llegada caprichosa del primer día del año del Cesar, Julio, para compartir la felicidad de mis músculos, ondeando flácidos, agitando las agujetas que se despegan de mi cuerpo, los malditos parásitos que se acuestan conmigo cada día, repitiéndome sin descansar ni dejarme, que mi cuerpo existe. Anhelo el día nuevo Gregoriano, mis bronquios vociferando por mi boca la llegada del maná, la tráquea asimilando el esófago para aumentar el flujo anhelado.
Estúpido afán de intentar luchar contra el vicio y la holganza, crear abismos entre el sueño y la realidad. Espero con desespero el día uno, el Sol, la vida, el Do, el blanco, el oro, el diamante, el corazón, la sabiduría, el poder, el padre; todo ello es el 1 y este con más razón ya que me trae sin rechistar los regalos de mis deseos.
Yo, me pido para este año venidero…. Yo, suplico para este deseado …. Yo, quiero la felicidad instantánea, no la del futuro. Mis sencillos objetivos para el primer nanosegundo del anhelado Enero son un buen cigarro tirado en el sofá.

Texto: Ignacio Alvarez Ilzarbe