28 diciembre, 2014

¿Profesiones para carasduras?

No existe una fórmula o sistema que legitime a una persona la forma correcta para ganarse la vida. Pero existen actividades que particularmente no soporto. Las encuentro casi al nivel de estafa y de caraduras. Es algo en lo que vengo recapacitando estos días al encontrarme con la siguiente foto:


poeta, embaucador, profesión extraña, loco
Licenciado en escucha de historias de amor
No me digas que esta instantánea no es evocadora y sugerente. Como escritor me desencadena mil posibles historias y situaciones. Como observador y crítico de mi entorno estoy completamente seguro que tras ese “gratis” existe la trampa. El objetivo oscuro y de siempre, el engaño para obtener un beneficio. Y es que existen verdaderos magos en el arte del engaño. ¿Quién en la época que vivimos se sienta en medio de una gran ciudad a escuchar tus historias de amor? Pero si todas son iguales.

Te comparto a continuación algunas de las profesiones que me sacan de quicio y espero que tu me completes la listas con aquellas que no soportas:

Personal shopper: Persona que te acompaña, elige y compra por ti objetos de diverso tipo (decoración, regalos, etc.) pero sobre todo, artículos de moda. Establece rutas de compra personalizadas y compra los objetos por su cuenta si tu no tienes tiempo suficiente. En ocasiones no hace falta ni que tu vayas. Me parece algo tan surrealista que alguien decida lo que yo me tengo que poner y con lo que me voy a sentir cómodo. ¿Tan poca cosa somos que no tenemos personalidad para comprar y saber lo que nos gusta?

Community manager: ¡Como mola! Su principal función consiste en la comunicación y marca personal de una persona o de una empresa con el exterior a través de las redes sociales como Facebook, Twitter o Linkedin. En el caso de una empresa me parece muy lógico ¿pero de una persona? Pero lo que realmente me molesta es que si visitas una red social como Twitter todo el mundo se autocataloga community manager, y miras los seguidores que tienen y las tonterías que escriben y tu mismo sacas conclusiones.

Decorador de interiores: Una profesión muy extendida, pero que nunca he entendido. La respeto, pero no comprendo como alguien me va a decorar mi casa. La excusa que ponen es que lo hacen en función de tus gustos y personalidad. ¿Si lo hacen en función de mis gustos para que te contrato? ¿Y de qué personalidad hablas si no soy capaz de tomar la simple decisión de tener mi casa como a mí me da la gana y con los colores que me apetece? La decoras en función de tus gustos y luego intentas vendérmelo y yo presumiré de que me gasté el dinero en tal o cual diseñador. Así es como lo entiendo.

Asistente shopper: Con esta actividad o forma de ganarse la vida me he topado hace poco. Se trata de alguien que te acompaña en tus compras y se encarga de cargar con tus bolsas y del trabajo sucio como aparcar, etc. Y los mejor pagados son aquello/as que te dicen lo guapa que estás y lo bien que te queda todo lo que te pruebas ;)).

Profesor de videojuegos: Los videojuegos han alcanzado tal auge y posicionamiento en el sector del ocio, que ya existen profesores o managers que te ayudan a iniciarte en ellos y por ejemplo a pasar diferentes fases del juego. ¡Alucinante!. ¿Pagarías por ello?

Es cierto que tener una profesión que te gusta te hace la vida más feliz y que debemos concentrar toda nuestra energía en trabajar en aquello que nos motiva, pero ¿existe algún límite? Hace un tiempo escribí un texto titulado Cuerpo de banquete, la historia de un mediocre que buscó salir de su monótono trabajo y probar en profesiones como testador de preservativos o calentador de camas.

¿Qué profesiones no soportas tu?
Siento este Editorial tan distendido pero estamos terminando el año y reflexionaba en alto. Te espero el próximo domingo que ya estaremos dentro de un nuevo año y aproveho para desearte un Feliz 2015.

Hasta el próximo Editorial del domingo
Artículo: Francisco Concepción

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