18 enero, 2015

Estoy preso de mi teléfono. Me voy a desintoxicar

Soy un esclavo de mi Smartphone. Es lo último que miro al acostarme y lo primero que miro cuando me levanto. Así es que me voy a desintoxicar.


Puede parecer exagerado pero empezamos a necesitar
nuestro celular como una dosis de droga
Hace años que vivo bajo su tiranía. Todo es para YA y ahora. Todo es urgente, nada puede esperar. Es un abuso, no hay piedad. Me enfrento a llamadas, emails, WhatsApp, varias cuentas de Twitter, aún a numerosos sms, a diferentes aplicaciones que requieren de tu atención como tiendas on-line y varios blogs con sus correspondientes comentarios y propuestas, sin contar la participación en varias redes sociales, tanto profesionales como por hobby. Creo que te suena de algo, no es nada nuevo, casi todos sufrimos algo similar. Pero, desde hoy, quiero pasar a la disidencia.

Añoro aquellos tiempos donde llamabas a un teléfono y te decían “le dejo su mensaje”. Ahora está mal visto. Debemos llevar incorporado el teléfono en nuestra piel, contestando a cualquier hora y en cualquier situación. Ya estés comiendo, en el baño o haciendo el amor. Y lo malo es que si no lo haces te sientes culpable. Es un estilo de vida que ha llegado como una metástasis que nos come. ¿No me digan que nunca han visto a una pareja en una cena “íntima” donde uno o a ambos atienden preferentemente a su SmartPhone? ¿Es más importante todo lo que ocurre dentro de ese aparato electrónico? Bueno... esto daría para varias tesis, pero no es la intensión de mi Editorial de hoy. ¡Voy a presentar batalla!

Desde hoy apagaré mi teléfono y trataré de defenderme de sus ataques y satélites (tabletas, ordenadores de sobremesa, etc). Veré cuanto tiempo resisto en encenderlo. Dicen que es algo similar a la adicción al tabaco, que necesitamos consultarlo aproximadamente cada quince minutos y que salir y olvidártelo te produce angustia e inseguridad. Una especie de “mono”.

Ya les contaré la experiencia elpróximo domingo. Llevo cinco años sin desconectar ni un día. Todo empezó por trabajo y por competitividad. Pero ahora tenemos herramientas de automatización que hacen que no seas imprescindible, aunque uno llegue a creérselo. Ni se notará ;))


  • Por si lees ésto en el futuro, así fue el resultado de mi desintoxicación, aquí.

OFF
¿Cómo es tu relación con el móvil? ¿Cuanto tiempo podrías estar sin él? ¿Conoces alguna persona menor de cincuenta años que no tenga un teléfono celular? ¿Cuales serán las consecuencias de esta adicción? 

Recuerda que si mostramos fotos de lo que vamos a cenar en lugar de comer y disfrutar, es el momento justo de empezar a pensar en alejarte de tu teléfono.

Hasta el próximo Editorial del domingo.