15 febrero, 2015

En Twitter siempre harás algo mal

Llevo más de tres años en Twitter y gestiono cinco cuentas aparte de la mía (@FranCoescribe) y la conclusión que he sacado en este tiempo es que siempre, publique lo que publique, tendrá consecuencias negativas en alguno de mis seguidores. Trataré de explicarme.

Mi experiencia me dice que hay dos formas de tener una cuenta en Twitter: La personal y la profesional. Hoy solo hablaré del tipo de Cuenta Personal, ya que la profesional o de empresa son cuentas estériles que habitualmente hablan solamente de la actividad de la sociedad, logros y lo bueno que es su servicio o producto y en algunos casos están para dar soporte a sus clientes. Procuran, si están bien gestionadas, no correr ningún riesgo y no posicionarse en nada. Las profesionales son cuentas estériles. Aburridas de seguir.

En Twitter son muchas las cosas por los que los Followers te castigan
Cuenta personal. El nombre la define. Es el tipo de cuenta que en principio te representa, es tu marca personal, algo que tiene más importancia de la que pensamos. Te permite participar con un hashtag en debates televisivos, expresar tu estado de ánimo, compartir opiniones personales, reflexiones, promocionar e informar sobre tu actividad profesional o privada, etc. Nada que no sepas. Y en principio debe ser una cuenta que te genere satisfacciones y que no te cueste trabajo llevar pues se presupone una prolongación de tu personalidad. Pero es ahí donde está el problema. Cualquier cosas que publiques siempre tiene consecuencias y suma a la configuración de tu huella digital. 

Si celebras la victoria de tu equipo, tus followers aficionados al equipo contrario se sentirán molestos y dejarán de seguirte. Tampoco se te ocurra definirte simpatizante de ningún partido político, ni corriente, y mucho menos manifestar que apoyas a tal o cual candidato. Cosas tan baladí como expresar que 50 sombras de Gray es “literariamente” (subrayo que literariamente) lo peor que se ha publicado en los últimos años, te puede llevar a perder una gran cantidad de seguidoras y a tener muchos enfrentamientos. O un caso muy concreto que me sucedió hace unos días en el que apoyé la crítica a un hospital público que existe en mi ciudad (Hospital Universitario Ntra. Señora de La Candelaria) en el que existen más de 700 plazas de aparcamientos para los médicos y su personal y por contra ninguno para los pacientes, y solamente 14 para minusválidos que siempre están ocupados. De inmediato saltaron los de la “casta” de dicho hospital defendiendo que trabajaban allí., que los merecían. No entraban en razón. ¿Imaginan ustedes que los aparcamiento de IKEA fuesen solo para uso de los empleados? Pues lo que ya imaginas, dejaron de seguirme de inmediato once personas, que por su perfil determiné que eran trabajadores del centro, o que les unía alguna relación. Sin tener en cuenta que anteriormente y durante años habían seguido mis tuits y que estaban muy en su línea y les interesaban lo que publicaba.

Resumiendo, creo que Twitter es una herramienta matemática. Que cada tuits que disparas, con seguridad, hiere a alguien y que tendrá consecuencias. Que te dejará retratado. De inmediato te seguirán aquellos que en ese momento comulguen con lo que publicas, pero te dejarán de seguir en el siguiente si no están en acuerdo con lo que tuitees. Así que si quieres tener muchos seguidores, lo mejor es que seas un hipócrita y cada día celebres, ensalces y publiques cosas genéricas, que aglutinen simpatía, el sentido de pertenencia y la opinión de la mayoría. Como, por ejemplo, el día contra el Cáncer, el día de la mujer trabajadora (pues ya sabes que los hombres no trabajan) o el día contra la violencia de género (también sabemos que solo un género es violento) y esas cosas a los que todos se suman sin condición.

Otra cosa que tengo muy claro es que en Twitter jamás venderás un libro. Por mucho que los escritores nos machaquen con sus tweets con las excelencias de su novela. El efecto siempre es el contrario. Pero parece que no aprenden. Nunca en ninguna de mis cuentas ninguno de los tuits se ha traducido en una venta, por mucho que la red social ahora nos trate de vender los tuits patrocinados.

En Twitter impera que seas un hipócrita o un estéril. Tras mi reflexión y experiencia puedes sacar tus conclusiones y opinar si en las redes sociales puedes ser realmente tu mismo sin pagar un precio.

Hasta el próximo Editorial del domingo
Artículo: Francisco Concepción

Editoriales que te pueden interesar