03 septiembre, 2015

Mi Viejo Peter Pan

Frente al espejo contemplas la mirada de cuencas vacías que te lleva acompañando desde hace días. Sientes el terror en forma de burdo rumor de quijadas secas a tu espalda cual carcajada satánica.
Al darte la vuelta notas la niebla, sombras que no puedes recortar, te carcomen, inundan tu alma, alimentan tu pesado caminar hacia la vejez.
Notas el vacío de tu mente y sólo ves agujeros negros que lo rodean todo. Y caes.
Caes al pozo oscuro de la letanía, el sudor y el frío tu cuerpo recorren y te ves atrofiado, sin poder articular movimiento. Sabes del fin, sientes el terror del miedo, sí, el miedo se asustaría al ver donde te vas acercando.
Caes al vacío pero nunca llega el golpe, se hace infinito. Luego nada.
El dolor se ha acabado y te levantas de la cama, no notas el suelo a tus pies, flotas en el aire. Vuelves al espejo y el reflejo te ha abandonado, se ha ido a vivir con la sombra de Pan. A soñar que sigue siendo niño.


Texto: +Gustavo garcia pradillo