06 septiembre, 2018

Sin tropiezos

-Hola.
-Buenos días.
-¿Te llevo?
-No gracias, no voy a ningún lado.
-¿Entonces?
-¿Entonces qué? Sabes tú cuál es tu destino?
-Ahora que lo preguntas, no.
-Te vienes conmigo? Da igual dónde.
-Disculpa, pero no entiendo el caminar sin rumbo.
-Pues para no entenderlo lo llevas haciendo toda tu vida. Te he observado.
-¿Observado? ¿Me espías?
-No. Simplemente camino.
-¿Pero?
-No preguntes, no lo entenderías. Y mira al frente que tropiezas.
-Da igual, no sé a dónde me dirijo.
-¿Y quién lo sabe? yo no, sólo camino. He parado un instante a descansar y te vi llegar.
-¿Me esperabas?
-No, fuiste tú quién se dirigió a mi y comenzó la conversación.
-Pero has dicho que me observabas
-Todos lo hacemos. Tú me observas continuamente.
-Yo a ti? Pero, quién eres?
-Dímelo tú. Utiliza ese trapo y límpiame, que así no reflejo nada.


Texto: Carlos David Arzola Mesa