19 julio, 2009

Lágrimas mágicas




Después de la estupenda ilustración A la deriva, de Nacho Gómez Sierra, y el no menos estupendo comentario de Anabel, la Cuentista, imaginaba que habría más entradas con ilustraciones y textos (haberlos, haylos, y muy buenos).
Al comprobar que el verano nos tiene un tanto en ralentí, me he decidido a publicar esta ilustración de Alejandro García Sanz, tan llena de fuerza y orignalidad. Su uso de las líneas y el color imprimen tal movimiento y expresividad que me parece un desperdicio que sólo unos pocos privilegiados la conozcamos.
Así que, aunque sea arrimar un poco el ascua a mi sardina, aquí tenéis. Espero que la disfrutéis.

Con un solo movimiento se situó sobre Stella, cubriéndola con su sombra amenazadora. Se posó a su lado, las alas entreabiertas, envolviendo su frágil figura. Ella redobló su llanto, surcando sus mejillas largos regueros de lágrimas, sus estrechos hombros sacudiéndose.
Rodontt abrió las enormes fauces, generando tanto calor que, al sentirlo, Stella viró la cara hacia él.
Amorosamente, Rodontt agachó la testuz y con la punta de la lengua lamió la herida con delicadeza.
La niña cesó de inmediato de llorar, entre pequeños hipidos. Las lágrimas que rodaban por su cara comenzaron a solidificarse al contacto con el tibio aliento del dragón, transformándose en pequeñas gemas multicolores que caían desde los ojos hasta su cuerpo para desparramarse por la tierra de alrededor.


Ilustración de Alejandro García Sanz
Texto extraído de Lágrimas mágicas, de Ana Joyanes