12 noviembre, 2009

Bastó un simple empujón

Rodaba y tenía el tiempo marcado. Tic-Tac, Tic-Tac. Directo al infinito. La cabeza se convertía en pies, los pies en cabeza. El seis en nueve ¿El nueve en seis? Tic-Tac, Tic-Tac. Bastó un simple empujón.