20 noviembre, 2009

Los seres grises



- ¡Mírame desde abajo! Cuidado conmigo. No entiendo como no me haces la pelota e intentas ser simpático. Ahora tendrías que estar temblando, pensando como cautivarme. Debes respetarme, soy un ser superior y tu una mierda de contribuyente. Lo único que pretendo de ti es romperte el culo y demostrarte mi poder. Cuento con todas las armas, todas las leyes a mi favor, me sobra tiempo y recursos. El tiempo es mi amigo y es tu enemigo. Te buscaré una grieta y te desangraré, porque mi misión como ya te dije es "romperte el culo" y demostrar que soy una apisonadora recaudatoria, con  el amparo del “Papi Estado del Desderecho”.  No me mires de frente, aparta tu vista de mis ojos o te aniquilo. ¿Me conoces?…¿verdad?

- Si que te conozco, eres un ser gris. Siempre lo has sido. Desde épocas pretéritas extorsionando al pueblo. Así desde los romanos, que tocaban a la puerta y a golpe de espada y abuso venían a recaudar. La palabra lo dice “impuesto”: carga, tributación, sanguijuela del sudor… que mierda de trabajo tienes. ¡Que sí, que sé quien eres! Eres recaudador, personal de hacienda, inspector de hacienda... Y por ello piensas que temblaré, que tengo que doblar mi rodilla cuando apareces. Que poca creatividad y aportación a la vida, que gris, que función más despreciable. Y te crees un ser superior. Que sí… que te conozco, que eres bazofia, eres el azote de los pobres, el adulador de las grandes fortunas. Un recaudador de migas de pan, solo de lo fácil. Siempre al amparo de la apisonadora. ¿Que sería de tí sin ese amparo? Eres un ser gris. Pasarás por este mundo como mierda que eres. En tu epitafio se leerá: Fui un ser Gris y sin color. Otro despreciable histórico.