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me encontré con el tuyo.
No dolía.
Lo saqué de su estuche,
sacudí sus raíces
en el viento,
lo puse a contraluz:
Era un cristal pulido
reflejando peces de colores,
una flor sin espinas
que no ardía.
Lo arrojé contra el muro
y sonó la sirena de mi alarma.
¿Quién apagó su lumbre?
¿Quién le quitó su filo
a mi recuerdo-lanza
que yo amaba?
Controversias del ser...
ResponderEliminarTan doloros puede ser recordar, como que se evapore los recuerdos...
Saludos, siempre esencia.
No conocía a esta autora. Investigaré un poco.
ResponderEliminarPoesía limpia. Sin barroquismo.
La he disfrutado mucho. Conocía a la autora, pero este poema en concreto no.
ResponderEliminarGracias por el aporte, Fusa.
Saludos,
Anabel, la Cuentista
Me gustó el texto. Advertir que un recuerdo valioso al fin ya no significa nada, puede ser doloroso. Es custión de soltar el lastre.
ResponderEliminarMis saludos a la autora.
Hermoso y limpio poema.
ResponderEliminarHabrá que investigar sobre esta autora.
Gtacias por traérnosla.
Hermosa carta de presentación para introducirnos en la obra de autora comprometida.
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