13 febrero, 2010

Dos para dos

¿A cuántas te has tirado? –preguntó Virgo, el virgen. “A muchas, a más de treinta, yo creo” –respondió Fuko, el follador.
Los dos se echaron unos silencios. Fuko dio una calada a su cigarro. Virgo se miró las manos.
- ¿Y a qué saben? –preguntó el joven aún virgen, sin abandonar sus manos-.
- No sé… a lo mismo, todas.
Los silencios siguieron creciendo, como la ceniza del cigarro de Fuko y la obsesión de Virgo por sus manos.
- Y tú, ¿te has enamorado alguna vez? –preguntó Fuko a Virgo-.
- Sí, claro, de muchas. De más de treinta diría también –respondió el joven, despegando la vista de sus manos, sólo un segundo-.
- Y… ¿a qué sabe?
- Pues no sé… supongo que a lo mismo...
- ¿A lo mismo que qué?
- Pues a lo mismo que las tuyas, o que tu cigarro, o que mis manos. No lo sé… a vida, en general.