13 febrero, 2010

La paz del paraíso


Calla, por una vez cuenta hasta diez antes de decir nada, es mejor dar tregua, nunca sabrás que hay en la mente del que tienes enfrente.
Tranquilo, no sirve de nada intentar convencer al que no quiere escuchar, con tu actitud se verá más claro, pero con la velocidad de las palabras solo se consigue distancia.
Respira, profundo y despacio, que el oxígeno llegue a tus neuronas y descansen de la insensatez, porque el que desea estar enfermo, ni nada ni nadie lo cura.
Contempla el silencio y en lentece tus latidos, escucha como disminuye el ritmo de tu corazón, y sueña con tus proyectos y tu leyenda personal.
Vive y deja vivir, sin deseos de grandeza, desnudo como viniste al mundo, luchando por lo que te regalaron, y ofreciendo aquello que pudiste conseguir honradamente.
Agradece que continuas un día más en este mundo, y que puedes seguir disfrutando de cada uno de los minutos que te regalan, no entres en la ruleta de la necedad, el insulto, el desprecio y la cólera. Sonríe y da un paso atrás, y escápate con la elegancia del viento.