14 febrero, 2010

A pecho descubierto


Hoy es el día del Amor. Se celebra el Día de los Enamorados y aunque como escritor tenga el estigma de parecer un desamorado, nada más lejos de la realidad, es solo una voz literaria. Lo que me sucede es que escribir sobre el amor me queda grande, muy grande y prefiero escribir sobre el desamor, el dolor, sobre perdedores... es más literario. Por ello hoy, y que no sirva de precedente, quisiera compartir con ustedes un trabajo musical que evoca al amor, a esa enfermedad altamente contagiosa. Hoy me apetece unos huevos fritos con papas y panceta. Si panceta, no quiero bacon, ya está bien de alta cocina. Esta si es alta cocina, un trabajo clásico, sencillo, de los de toda la vida, que hablan del afecto, de enamorars, de amor... Porque éste que escribe, está enamorado de la vida, de su mujer, de su hija, familia y de su trabajo. De la literatura, del sol, de la cultura, del vino, de los buenos amigos y de…Estoy enamorado de tantas y tantas cosas que son innumerables.
¡Joder!, toda esta introducción como excusa, para que no me llamen cursi, y poco avezado musical, por hacer referencia al último trabajo de Mestisay, “Pequeño fado y otras canciones de Amor” que pueden escuchar completo pinchando sobre su carátula o aquí.