09 febrero, 2010

Tu puta madre


Tu madre es una buena persona. Tú no, tú no te pareces a ella, lo sabes y te agrada. Tu madre es una santurrona que se pasó la vida levantando sola, a pulso, a esa niña malcriada que eres tú. Detestas llevar su nombre y su apellido, te hace innegable ese detalle, ahí va la hija de ella, dicen, y sonríes y saludas por pura cortesía.

La vida se te va luchando silenciosamente contra ella. Tu madre lo ignora, por supuesto, no tiene por qué enterarse de tus fatigas. Cada comportamiento suyo lo consideras un ataque: si ella reza, tú blasfemas; si engorda, adelgazas; si ríe, te deprimes; si ella decide arreglarse las uñas, tú no decides cómo desarreglarte las uñas y ahí está el detalle, cariño, eso te ata a ella. Tu madre es feliz con sus nuevas uñas a la francesita mientras que a ti te carcome la angustia de ver que tienes el mismo arreglo de uñas, viejo, descolorido, y también a la francesita. Ella es capaz de decidir, tú no.

Tu madre es soltera. Eso te convierte, para llevar la contraria, en una chica que le abre las piernas a cualquier tipo, la chica piernas abiertas

que piensa en su madre mientras se la meten. Piensas ¡oh!, mi madre es incapaz de hacer esto, es una santurrona a la que no le meten la verga hace años luz. Tú sonríes con desgano mientras maldices tener que recordarla en estos momentos, justo ahora que tu chico te fotografía mientras te la mete. Apuesto a que esto nunca lo haría mi madre, piensas; date la vuelta, cariño, quiero fotos diferentes, dice el tipo; ¿así, cariño?, preguntas; sí, así, así, dice él, ya verás lo linda que quedaste cuando las imprimas; ¿imprimir?, preguntas sorprendida; ¡ajá¡, amor, para excitarme contigo cada vez que las vea, ahora chúpamela un rato, ¿sí?.

La idea de las fotos, mientras tienes una verga en la boca, te resulta sensata. Toda una trasgresión a tu educación, a los valores familiares, nada mal para una mujer como tú, atrevida, diferente, exótica. Las fotos amateurs que hay en Internet serán un juego de niños en comparación con las tuyas. Le regalarás algunas a cada uno de tus amantes para que se hagan la paja contigo, quizá hasta te llamen por teléfono y te digan cariño, me estoy dando un pajazo con tus fotos, eres la mejor de todas. Te divertiría mucho la situación. Ahora sacas la verga de tu boca y respondes afirmativamente a la petición de tu amante de turno, dices claro, amor, pero me tienes que prometer que les sacarás muchas muchas copias para mí, te daré algunas y yo me quedaré con el resto, será un secreto entre los dos.