01 marzo, 2010

Abro los ojos



A veces hablo.
Otras veces sólo balbuceo.
Lo mejor fue cuando, la primera noche, bailé.
Al despertarme me dijo:
no he dormido en toda la noche
mirándote
bailar.
Yo bailo por las noches, a veces.
Levanto un brazo como si fuera a coger
una fruta madura de un árbol,
pero no cojo nada
porque no hay nada.
Y después estiro el cuerpo
como un gato que duerme en la calle
en el único trozo de sol
que queda por la tarde.
A veces, con un poco de suerte,
hasta abro los ojos.

 Ilustación: El gato dormido, Odilon Redon